La economía circular ya no es una promesa de futuro. En Chile y, de manera muy visible, en la Región de Valparaíso, se está consolidando como un eje estratégico para la competitividad, la innovación y el desarrollo territorial. El año 2026 marcará una etapa clave de esta transición, impulsada por la maduración de la Ley REP, la presión de mercados internacionales, la crisis climática y la necesidad urgente de rediseñar la forma en que producimos, consumimos y gestionamos los recursos.
Para empresas, pymes y startups del territorio, el desafío no es solo adaptarse a nuevas exigencias, sino comprender dónde la circularidad permite reducir costos, abrir nuevos mercados y generar impacto social y ambiental positivo. Las experiencias que hoy se desarrollan en la región entregan pistas claras de hacia dónde avanzar.
De la sostenibilidad declarativa a la circularidad operativa
Una de las transformaciones más relevantes de cara a 2026 es el paso desde discursos generales de sostenibilidad hacia modelos operativos, medibles y verificables. En Chile, la implementación progresiva de la Ley REP ha obligado a muchas organizaciones a ordenar su gestión de residuos, levantar datos y relacionarse con nuevos actores especializados en trazabilidad y cumplimiento.
En la Región de Valparaíso, casos como BeLoop muestran cómo esta exigencia normativa puede convertirse en una palanca de innovación. A través de plataformas digitales, la empresa ha facilitado el cumplimiento de la Ley REP y la gestión de datos ambientales, permitiendo a las organizaciones tomar decisiones estratégicas basadas en información concreta. Este tipo de soluciones anticipa un escenario donde la circularidad se gestiona desde sistemas, indicadores y procesos integrados al negocio, más que desde acciones aisladas.
Textiles y orgánicos: flujos críticos que concentran innovación territorial
Dos corrientes de residuos concentrarán gran parte de la atención en los próximos años: los textiles y los residuos orgánicos. Ambos tienen alta generación, baja valorización histórica y un impacto ambiental significativo, especialmente en regiones con presión sobre rellenos sanitarios y ecosistemas.
En Valparaíso, iniciativas como Metamorfa, RECICLA2 y Fundación Textil Circular han demostrado que el residuo textil puede transformarse en empleo local, innovación en diseño y soluciones con sentido comunitario. RECICLA2, por ejemplo, logró convertir toneladas de ropa inutilizable tras los incendios en ecobloques y materiales de construcción, vinculando economía circular con reconstrucción territorial y resiliencia social.
En el ámbito de los orgánicos, propuestas tecnológicas como Smart Reactor avanzan en la valorización en origen, reduciendo traslados, emisiones y costos operacionales, mientras aportan a la regeneración de suelos. Estas experiencias reflejan un cambio de paradigma: el residuo deja de ser un problema logístico y se transforma en un insumo estratégico con valor económico y ambiental.
Circularidad con impacto social: inclusión, cuidado y calidad de vida
Otra tendencia que se consolida es la integración de la economía circular con la innovación social. En la región, ByPala es un ejemplo claro de cómo el diseño inclusivo, la fabricación local y la circularidad pueden converger en soluciones de asistencia personal que mejoran la calidad de vida de personas con movilidad reducida y de quienes las cuidan.
Este tipo de iniciativas amplía la comprensión tradicional de la circularidad, mostrando que no se trata solo de materiales y procesos, sino también de equidad, accesibilidad y dignidad. La sostenibilidad, en este enfoque, se mide tanto por la reducción de impactos ambientales como por su capacidad de generar bienestar y cohesión social.
Movilidad, energía y eficiencia en la vida cotidiana
La economía circular también se expresa en ámbitos cotidianos como la movilidad y el uso eficiente de recursos. Te Llevo App, por ejemplo, aborda la congestión urbana y las emisiones mediante un modelo de movilidad colaborativa que optimiza el uso de vehículos existentes, reduciendo costos y huella ambiental sin necesidad de nuevas infraestructuras.
En regiones con alta movilidad laboral y presión urbana como el Gran Valparaíso, este tipo de soluciones se vuelve especialmente relevante. La circularidad, en estos casos, se traduce en eficiencia, optimización y uso inteligente de recursos ya disponibles, conectando sostenibilidad con calidad de vida.
Oportunidades para empresas de la Región para el 2026
Para las empresas medianas y grandes, la circularidad exige avanzar desde iniciativas puntuales hacia una gestión integrada. Esto implica mapear flujos de materiales, identificar pérdidas, rediseñar procesos y trabajar con proveedores y gestores circulares del territorio, incorporando indicadores que permitan medir avances reales.
En el caso de las pymes, la circularidad aparece como una vía concreta para mejorar eficiencia y diferenciarse en el mercado. Programas como Crece Sostenible de Sercotec muestran que pequeñas transformaciones —en gestión de residuos, eficiencia energética o rediseño de envases— pueden traducirse en ahorros, acceso a financiamiento y mayor competitividad.
Para startups, el escenario es particularmente fértil. Muchas organizaciones buscan soluciones simples que les permitan cumplir con normativa, reducir costos o demostrar circularidad ante clientes y mercados. Servicios de trazabilidad, logística inversa, reparación, valorización de subproductos y modelos por suscripción emergen como espacios donde la innovación tecnológica y de negocio puede escalar rápidamente.
Economía circular como estrategia de desarrollo regional
Las columnas publicadas en La Quinta Emprende refuerzan esta mirada estratégica. Desde la proyección de 180 mil empleos al 2040 asociados a la economía circular, hasta la valorización de descartes alimentarios impulsada por CREAS, pasando por el enfoque en rentabilidad empresarial desarrollado por Humberto Salinas, el mensaje converge: la circularidad es hoy una estrategia económica, productiva y territorial.
En una región marcada por desafíos ambientales, pero también por creatividad, conocimiento y fuerte identidad local, la economía circular encuentra condiciones propicias para consolidarse como motor de desarrollo.
Economía Circular 2026 en la Región de Valparaíso
De cara a 2026, la economía circular en la Región de Valparaíso muestra señales claras de consolidación. La tendencia apunta hacia modelos productivos más medibles y trazables, impulsados por la maduración de la Ley REP y por mercados que exigen evidencia concreta de sostenibilidad. Esto abre oportunidades para empresas que integren sistemas de gestión de datos, plataformas digitales y procesos más ordenados para cumplir, reportar y mejorar su desempeño ambiental.
Al mismo tiempo, sectores como textiles y residuos orgánicos se perfilan como espacios estratégicos de innovación territorial. La valorización local de estos flujos permite reducir costos, generar empleo y responder a problemáticas urgentes como la saturación de rellenos sanitarios, la reconstrucción post emergencias y la regeneración de suelos. En paralelo, la circularidad vinculada a innovación social, movilidad sostenible y eficiencia en el uso de recursos demuestra que es posible mejorar la calidad de vida de las personas mientras se optimizan procesos y se reducen impactos.
Para las empresas de la región, 2026 se presenta como un año clave para avanzar desde iniciativas aisladas hacia estrategias circulares integradas, donde la reducción de pérdidas, el rediseño de productos y la colaboración con actores locales se transforman en ventajas competitivas reales. Para pymes y startups, el escenario ofrece un terreno fértil para desarrollar soluciones tecnológicas, servicios especializados y nuevos modelos de negocio que conecten cumplimiento normativo, eficiencia económica y propósito territorial.
En este contexto, la economía circular deja de ser una respuesta reactiva a la crisis ambiental y se consolida como una oportunidad concreta de innovación, crecimiento y resiliencia para la Región de Valparaíso, con capacidad de proyectarse como un referente nacional en desarrollo sostenible durante los próximos años.
Esta nota forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.
El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”
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