Por Carolina Fuentes Besoaín
Representante macrozonal de FIA
Queda menos de un mes para que nuestra Convocatoria Nacional de Proyectos de Innovación comience con sus postulaciones y, en el contexto pandémico que hoy nos encontramos, debemos jugar un rol activo para asegurar que la agricultura no pare, pero además asegurarnos que, en los próximos años, aumentemos la producción de alimentos pero con menos recursos hídricos y superficies cultivables.
Antes de que comenzara la crisis sanitaria como Fundación para la Innovación Agraria veníamos trabajando en un profundo proceso de modernización institucional, que derivó en una serie de líneas de acción, donde uno de los focos fue el rediseño de servicios de apoyo para el fomento de la innovación. Producto de ese trabajo logramos obtener una nueva misión que se ajustase a las demandas actuales y de lo que estaban requiriendo nuestros productores: contribuir a la solución eficiente de desafíos estratégicos del sector silvoagropecuario nacional y/o de la cadena agroalimentaria asociada, por medio del fomento, articulación y difusión tecnológica de procesos de innovación orientados al desarrollo sustentable.
Estos desafíos estratégicos son: Eficiencia hídrica y adaptación al cambio climático; Desarrollo de mercados innovadores y Procesos innovadores, los cuales se definieron con el objetivo de focalizar el esfuerzo de FIA, lo que hoy cobra aún más relevancia.
En la región de Valparaíso, sabemos que es imperativo incentivar y apoyar iniciativas que contribuyan a la eficiencia hídrica, como también a la mitigación y/o adaptación al cambio climático del sector. La sequía y la degradación de los suelos han hecho que los agricultores comiencen a adoptar nuevos sistemas productivos más resilientes a través de la innovación.
Este es el caso de un proyecto que se está llevando a cabo en la provincia de Quillota −específicamente en Hijuelas y Nogales− junto a un grupo de productores de claveles, quienes están implementando un sistema de producción colombiano adaptado a las necesidades de los agricultores de la zona que permita por un lado, responder a una enfermedad que provoca un alto porcentaje de pérdida de plantas, pero al mismo tiempo sea eficiente en el uso del recurso hídrico, lo que se está logrando a través de un sistema de hidroponía en medio sólido y la incorporación de nuevos sustratos.
En tanto, en la provincia de Petorca, en el valle de Longotoma, se está evaluando técnica y económicamente, estrategias sostenibles para la producción de cultivos regados con agua salina. Esto debido principalmente a que una de las principales consecuencias de la sequía es la falta de agua dulce para riego. Este proyecto propone el empleo de estrategias para reducir la concentración de sales en el riego con agua salina por medio de capilaridad, basadas en la disminución de la evaporación por medio de cobertores y en la extracción de sales del sustrato usando cultivos de cobertura, mejorando así la eficiencia de desalación. Y que se están probando en hortalizas y flores.
Estas dos iniciativas, buscan finalmente ser una alternativa productiva rentable para la AFC y que los agricultores queden capacitados para su manejo a escala comercial. Otorgarles desde nuestra Fundación la oportunidad de desarrollar y adoptar innovaciones en productos, servicios y/o procesos, y que a la vez contribuyan a la solución eficiente de estos desafíos.
Esperamos que en esta nueva convocatoria podamos apoyar otras iniciativas como estas que se encarguen, a través de la innovación, de anticiparse para la toma de decisiones y así adaptar los sistemas productivos regionales a las condiciones que hoy enfrentamos.


