180 mil empleos al 2040: Cómo la Región de Valparaíso se posiciona en Economía Circular para el 2026

El año pasado tuve la oportunidad de visitar Safisana en Ghana, África. Se trata de una planta que transforma residuos orgánicos (incluyendo fecales) en electricidad, biogás y fertilizante orgánico. Cuando llegó el momento de las presentaciones, el CEO extendió la mano y dijo con naturalidad: «Soy el jefe de recolección de caca».

Le pregunté por qué usaba esa palabra tan directa.

Su respuesta fue contundente: «Ustedes complican innecesariamente las palabras. Dicen ‘aguas servidas’, ‘lodos fecales’. Pero nosotros no podemos darnos el lujo de desperdiciar nada. Y encontramos que cuando decimos las cosas sin rodeos, la gente entiende de inmediato el valor y lo potente que es: ‘Convertimos caca en electricidad’.” Hizo una pausa. Luego remató: «Ustedes sí pueden darse el lujo de tirar sus desechos al mar. Nosotros no.»

Esa franqueza es economía circular en su forma más pura, porque no se trata de conceptos abstractos. Se trata de no desperdiciar nada porque no te lo puedes permitir.

En nuestra región de Valparaíso operan 9 emisarios submarinos que vierten millones de litros al mar, cuando reutilizar esas aguas podría reducir 10% de la brecha hídrica nacional. En Playa Ancha, estudios detectaron niveles de coliformes fecales 23 veces sobre la norma. Tenemos un proyecto de ley de reúso de aguas servidas presentado en 2023 con autoría de parlamentarios de nuestra región que lleva años esperando indicaciones del gobierno.

Pero algo está cambiando.

La Hoja de Ruta para un Chile Circular  fija como meta generar 180.000 empleos en Chile hacia 2040 si se implementa una transición decidida hacia la economía circular. La cifra es ambiciosa en un contexto global en el que los temas ambientales parecen retroceder. Pero hay algo que la meta no captura: el mercado ya está en movimiento, y si bien la hoja de ruta no incluye aguas servidas, el mercado se expande cada vez más.

De Ghana a Valparaíso: el mismo espíritu

La conexión no es solo metafórica.

La PUCV ya colabora con Ghana en la prevención de incendios en vertederos, con enfoque de economía circular. Chile y África enfrentan desafíos similares: desperdicio de alimentos, vertederos contiguos a zonas habitadas y riesgos de incendio.

Se trata de una colaboración Sur-Sur global entre regiones que tienen que solucionar problemas similares, como adaptarse al cambio climático y lidiar con desechos de ropa en las playas de Ghana o en el desierto de Atacama.

En todos estos casos, la economía circular es la clave.

La Cooperativa de Reciclaje El Molle en Valparaíso ejemplifica la avanzada regional. Casi 70 recicladores certificados están gestionando residuos orgánicos del mercado municipal El Cardonal desde este año. El proyecto, impulsado por la Asociación Nacional de Recicladores, reduce el metano mediante el compostaje, un gas responsable de casi la mitad del calentamiento global reciente.

Esto forma parte de un patrón en toda la región. Alguien ve un ciclo abierto, lo cierra y, de repente, hay un negocio donde antes había basura.

Valparaíso tiene el primer acuerdo del sector de la construcción orientado a la economía circular. Trece empresas convirtieron escombros en áridos reciclados que reemplazan más de la mitad de lo que se extrae de las canteras. Plantas regionales ya procesan ese material. El ciclo que antes terminaba en el vertedero ahora alimenta la nueva construcción.

¿La oportunidad para emprendedores? Ofrecer logística especializada para recoger, clasificar y procesar escombros de obras específicas, certificar la calidad del árido reciclado para venderlo a constructoras que necesitan cumplir el acuerdo y montar puntos de acopio móviles en zonas de alta densidad constructiva.

En residuos orgánicos, el patrón se repite a otra escala. Huerta Arrebol opera en Villa Alemana retirando residuos orgánicos de hogares, compostándolos y devolviendo compost y alimentos cultivados sin agroquímicos a su comunidad de socios mediante una membresía periódica. Empresas como Pewün, Geociclos y Karübag ofrecen servicios similares, lo que demuestra que existe demanda dispuesta a pagar por estos modelos.

¿La oportunidad? Arrancar a pequeña escala con 20-30 hogares en un barrio específico, cobrar una suscripción mensual y entregar un certificado de compost cada trimestre. Escalar a restaurantes y hoteles que generan mayor volumen y pueden pagar más. El modelo ya existe y funciona; solo falta replicarlo.

La Plataforma Industria Circular de la Universidad de Valparaíso cierra otro ciclo: lo que una empresa tira, otra lo necesita. La plataforma conecta oferta con demanda. Está financiada, funciona y tiene usuarios registrados. Pero falta quien haga el negocio de intermediación activa.

¿La oportunidad? Convertirte en bróker de residuos industriales. Identificar empresas con flujos predecibles (manufactureras, agroindustriales), mapear qué generan, buscar compradores, cobrar comisión por tonelada o porcentaje de la transacción. La infraestructura digital existe. Solo necesita quien la active comercialmente.

El patrón es claro: los ciclos se están cerrando. Los que lleguen primero a operar esos cierres van a capturar el mercado.

Por qué el mercado seguirá creciendo

El ecosistema está madurando por presiones que vienen de múltiples frentes. Se expande la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que obliga a los fabricantes a hacerse cargo de los residuos de sus productos. Los textiles entraron este año con metas obligatorias de recolección y reciclaje, abriendo un mercado completo que necesita centros de acopio, clasificación de fibras y logística inversa que nadie está haciendo a escala regional todavía. Pilas y electrónicos tienen metas obligatorias desde junio de 2025. El Sistema de Reporte (SISREP) instala trazabilidad digital como estándar.

Los orgánicos tendrán su propia ley separada, que esperamos que avance en el próximo gobierno. Pero incluso sin ella, la presión de la economía circular viene de los mercados.

La Unión Europea activará en 2026 su sistema de Pasaportes Digitales de Productos, obligando a los exportadores a demostrar la trazabilidad de los materiales, los porcentajes de reciclaje y los criterios de circularidad. El Tratado Global de Plásticos avanzará en 2026, a pesar de sus tropiezos este año, lo que forzará a las multinacionales a comprar reciclado de alta calidad.

En otras palabras: la economía circular no es una moda. Es una realidad de mercado.

La Inteligencia Artificial (IA) como acelerador invisible

Smart Reactor, startup de nuestra región, utiliza automatización y biotecnología para compostar in situ. Los sensores controlan la temperatura, la humedad y la oxigenación en tiempo real. El proyecto ganó el Premio ACME 2025 con apoyo de CORFO.

Pero la IA va más allá de los sensores.

Hoy existen plataformas donde subes una foto de un residuo y la IA te dice qué material es, a qué precio se transa en mercados secundarios y quién lo compra cerca de ti. Herramientas como ChatGPT ayudan a micro-emprendedores a desarrollar roadmaps de sostenibilidad sin contratar consultoras caras. Algoritmos optimizan las rutas de recolección, predicen los volúmenes de residuos según las temporadas y realizan matching automático entre oferta y demanda.

No se trata de ciencia ficción. Se trata de que un emprendedor, con un celular, puede hoy clasificar, valorizar y conectar residuos que antes terminaban en vertederos porque nadie sabía qué hacer con ellos.

Lo que viene

En mayo de 2025 se realizó la Primera Cumbre Municipal de Economía Circular en Punta Arenas. Cada vez más se reconoce a los municipios como actores clave. En nuestra región, eso se traduce en más proyectos como El Cardonal, más empresas que se certifican y más emprendedores que capturan oportunidades.

El ecosistema ya está en marcha.

La pregunta que queda es simple: en un mundo en el que Ghana no puede darse el lujo de desperdiciar y Europa exige la circularidad, ¿seguiremos desperdiciando recursos o aprovecharemos la oportunidad?

Los 180 mil empleos que proyecta la Hoja de Ruta Nacional dependen de esa respuesta. Y nuestra región ya decidió qué lado tomar.

 

Por Alexandre Sánchez Wadie
Director de Políticas Públicas, Centro de Acción Climática PUCV


Esta columna forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.

El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”

Conoce más historias sobre economía circular y sustentabilidad regional en www.laquintaemprende.cl

 

 

Lecturas Sugeridas

Tipos de arrimos: conoce cuál se adapta mejor a tu hogar

Los tipos de arrimos disponibles en el mercado ofrecen...

LABSUN impulsa innovación científica y sustentable en Valparaíso a través del desarrollo de soluciones herbales

La empresa de base científico-tecnológica articula investigación, alianzas territoriales...

Alquimia: la ingeniería que convierte residuos electrónicos en metales de alta pureza desde Valparaíso

En Valparaíso, un territorio en que logística, industria y...

Tendencias

Ecosistemas regionales ganan protagonismo en el desarrollo biotecnológico en Chile

Un nuevo estudio del Centro de Biotecnología Traslacional (CBT)...

Economía Circular: tendencias y oportunidades para este 2026 en la Región de Valparaíso

La economía circular ya no es una promesa de...

Influencers se posicionan como principal referencia de compra en la temporada navideña

La temporada navideña 2025 evidencia un cambio significativo en...

Chile fortalece su proyección internacional en tecnología musical tras alianzas con Brasil y Europa

La Asociación Chilena de Tecnología en la Música (Mustach)...