Valnux: innovación femenina que triunfa a partir de residuos orgánicos antibacteriales

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Antes de saber a qué se dedicaría con pasión y dedicación, pasó por la indecisión que muchos estudiantes de primer año universitario viven: no saber qué estudiar. Patricia Olave optó por el plan común de Ingeniería para luego seguir en Diseño de Productos  en la UTFSM, una carrera en que el ecodiseño, reciclaje y la economía circular la cautivaron por completo. Ya en el último semestre, mostró interés por los ramos de emprendimiento, donde le entregaron herramientas que más adelante serían clave para su actual empresa.

Todos estos intereses tuvieron un punto de convergencia: su proyecto de Título y que fue también la  génesis de Valnux. Su idea fue darle un uso práctico a los residuos orgánicos de la agroindustria, como es el caso de la cáscara de nuez,  que para el 2022 proyecta 100 mil toneladas según indica la Agenda para la Innovación Agraria: Frutales de Nuez. “Quisimos potenciar este residuo como material con propiedades antibacteriales naturales. Así se evita químicos antibacterianos que ofrece el mercado y que ya está comprobado que son nocivos para la salud”, detalla Patricia.

En busca de redes de apoyo
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Para profesionalizar su proyecto, contó con tres grandes pilares. En la etapa inicial,  buscó apoyo técnico y especializado en Natalia Valencia, ingenieria química en procesos y actual Directora de Operaciones de Valnux. Al poco tiempo, ambas se adjudicaron el fondo Nosotras Creamos de Corfo en 2018, lo que les permitió realizar testeos y análisis de laboratorio para proyectar su idea como un material industrial y de fabricación de productos de diseño, “con esto logramos un material que se ve uniforme y validar que realmente tuviera su propiedad bioactiva presente”, detalla Patricia.

De forma paralela, estuvieron becadas por un año en la incubadora 3iE iF Valparaíso, lo que se tradujo en un proceso de aprendizaje y apoyo constante sobre el ecosistema de emprendimiento “pudimos hacer uso de sus redes y contactos, ya sea a través de asesorías formales o informales, ya que compartes un mismo espacio con un montón de profesionales motivados dispuestos a ayudar”, valora Patricia Olave.

Para potenciar la propuesta de valor antibacterial, decidieron que su primer artículo a la venta sería una tabla para picar de cocina y cóctel. La primera edición fue todo un éxito, lograron vender 100 unidades, “si bien existen otras iniciativas que utilizan la misma materia prima en el extranjero, nosotras somos pioneras al potenciar la propiedad bioactiva del mismo residuo”, declara con orgullo la fundadora de Valnux.

Aprendizajes previos como potencial de Valnux 

Una de las experiencias que le permitió desarrollarse más desenvuelta  a su actual empresa fue justamente haber participado en un emprendimiento anterior y haber trabajado en la incubadora Gen-E, “se me hizo mucho más fácil sacar adelante a Valnux, muchos procesos se hicieron más cortos, como el relacionarse con clientes, asegura Patricia.

Además, comenta que en Invitta, un proyecto anterior en el que participó y vendían material para mobiliario urbano sustentable, tuvo que relacionarse con el rubro de la construcción, en su  mayoría liderada por hombres, “hay un gran diferencia entre ambos emprendimientos, en el primero predominaba el género masculino y tenía que validarme como apta en lo que hacía constantemente, en cambio la industria creativa en la que se desenvuelve Valnux, es más abierta a las mujeres”, reflexiona Patricia.

Esta sumatoria de experiencias le han permitido tomar la iniciativa de generar nuevas redes de colaboración, como lo fue con Valparaíso Makerspace, Fablab Olmué y actualmente con The S Factory de Start-Up Chile, un apoyo creado para mujeres que tiene muy felices al equipo de Valnux, ya que están en una fase exploratoria para abordar el mercado de las viñas orgánicas como potenciales clientes de sus tablas de cocina.

Actualmente el equipo tiene el desafío de abrir una nueva línea de productos, esta vez enfocado en confeccionar juguetes con forma de fauna endémica de Chile para bebés, un proyecto que ya tiene su primer prototipo bajo la figura del pudú y que espera pronto dar a conocer una completa colección. Una nueva etapa que, según su fundadora, se sustenta gracias a actitudes fundamentales del emprendimiento, como la resiliencia, paciencia y el trabajo en equipo.

 

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