Por Francisca Keller
Coordinadora del Núcleo de Creatividad UPLA
Directora de Red de Hacedores
La crisis del modelo económico tradicional chileno ha llevado a las políticas públicas a centrar su atención en un sector productivo cuyo nombre en sí mismo resulta provocativo; las industrias creativas.
El principal reto al abordar este sector es crear experiencias que nos permitan participar de la ética implícita en la producción creativa y que privilegien las ideas de asociatividad, de composición a partir de la conexión de piezas aisladas, y de desarrollo de nuevos modelos a partir de combinaciones insospechadas. Debemos comenzar entendiendo los procesos de diseño desde modelos generales (top down) para aportar a la generación y reconocimiento de piezas que al conectarlas crean nuevos modelos más representativos (bottom up).
Podemos aportar a la política pública y trabajar para la superación de brechas identificadas para un sector aún indefinible. Podemos desarrollar experimentos para atender la falta información disponible y la baja visibilidad del sector. Si somos creativos, podemos desarrollar metodologías para entender su comportamiento en la economía regional, creando conexiones insospechadas para enfrentar los imposibles. La creatividad conoce de técnicas del collage, de re-utilización de desechos, de creación de nuevos enlaces, y de innovación abierta. Podemos crear experiencias que, como en un readymade, re-signifique incluso la palabra industria, completándola de nuevos sentidos.

*Columna publicada en la segunda edición de la revista La Quinta Emprende: https://issuu.com/laquintaemprende/docs/lqe-revista2


