Armando Estay se ha dedicado casi toda su vida a elaborar una mercadería que define como mágica. Gracias a un vecino aprendió el oficio a temprana edad y anhela que algún joven de la región continúe esta artesanía que sigue siendo la predilecta para muchos extranjeros, chilenos y porteños a la hora de armar el arbolito navideño. Esta tradición se logra a partir del reciclaje y muchas horas de dedicación ¡Te invitamos a conocerla!