En una zona en que la gestión de residuos y la degradación del suelo se han convertido en desafíos cada vez más críticos, Smart Reactor emerge como una startup de base científico-tecnológica capaz de ofrecer una solución innovadora. Desde la Región de Valparaíso, su propuesta combina automatización, biotecnología y economía circular para revalorizar los residuos orgánicos en su propio punto de origen, evitando traslados, reduciendo costos y devolviendo carbono a la tierra. Todo ello, en un momento donde la fertilidad de los suelos, un recurso esencial para la economía, la alimentación y el equilibrio ecológico, se encuentra en riesgo.
La historia de Smart Reactor comenzó a tomar forma en 2022, durante la Hackatón Emprendedores +B, donde un equipo de 16 personas abordó la ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles. Para entonces, el desafío era encontrar una solución a la creciente problemática de la basura y a las dificultades que enfrentan las comunidades para adoptar sistemas de compostaje tradicionales. El análisis técnico y territorial reveló una realidad inequívoca: las barreras de entrada al compostaje —conocimiento, tiempo, espacio, permisos y costos de operación— dificultan que organizaciones e instituciones puedan gestionarlo correctamente. En ese contexto, surgió la idea de un biorreactor automatizado capaz de simplificar todo el proceso.
Gracias al apoyo fundamental de CORFO, la startup logró validar su primer piloto a escala industrial, marcando un punto de inflexión para su desarrollo. Posteriormente, el Premio ACME 2025 contra el Cambio Climático, junto a la colaboración de Chrysalis, Bear Business Lab y el Laboratorio de Biotecnología Agraria de la Universidad Técnica Federico Santa María, permitió avanzar en la patente de invención, en la consolidación del modelo tecnológico y en la incorporación de biotecnología aplicada que potencia los tiempos y la eficiencia del proceso.
“Nace desde una problemática bien general y con hartas repercusiones: los residuos. Actualmente la región sufre una crisis por temas de rellenos sanitarios tanto en Valparaíso como la región costera, en que hay que recorrer muchos kilómetros para llegar a destino final, a los vertederos o rellenos sanitarios. Tenemos los vertederos que se ven como zonas de sacrificio y en que las comunidades aledañas sufren las repercusiones”, comenta Nicolás Arriaza, creador de la Startup.
Innovación tecnológica para transformar residuos en origen y reducir la huella ambiental
Smart Reactor nace con una propuesta distinta a los sistemas convencionales: En lugar de trasladar residuos orgánicos a plantas externas –un proceso costoso, lento y con altas emisiones de CO2–, la tecnología permite poder procesarlos en el mismo lugar donde se generan, sin requerimiento de personal especializado ni grandes espacios. El resultado de esto, es un sistema más eficiente, con la huella de carbono más baja del sector y con un subproducto propicio para utilizar en la regeneración de suelos.
Pudiendo adquirirse mediante venta directa, leasing o arriendo, los equipos ofrecidos además contienen un servicio integral de acompañamiento técnico y retiro del material resultante. Lo anterior, permite a la startup ejecutar pilotajes en diversos rubros, desde plantas de tratamiento de residuos con permiso para operar en gran volumen, hasta servicios de retiro de orgánicos en Melipilla y el Gran Valparaíso.
Debido a la naturaleza diversa del servicio, los segmentos de clientes abarcan también un amplio espectro: municipios, universidades, parques, inmobiliarias, condominios, empresas industriales, HORECA y packings frutícolas. Además destacan organizaciones que buscan fortalecer la gestión de sus residuos orgánicos como parte de estrategias de sostenibilidad o certificaciones ambientales.
“Estamos perdiendo mucha fertilidad del suelo, con ello lo que hoy se considera un gasto o un costo dentro de las operaciones, puede ser un valor. Convertirse en un producto que se revalorice y se cambie la matriz o la visión de cambiar el residuo para ver como un recurso”, continúa el emprendedor.
Economía circular y regeneración de suelos: el impacto que busca Smart Reactor
Smart Reactor enfrenta una problemática nacional de enormes proporciones. En Chile, el 55% de los residuos domiciliarios corresponde a materia orgánica, pero solo el 1% se recicla en plantas de compostaje. Este desbalance provoca que los municipios destinen un tercio de su presupuesto solo a gestión de residuos, saturando vertederos y generando conflictos socioambientales para las comunidades que viven cerca de esos puntos de disposición final.
A la vez, el país enfrenta una pérdida acelerada de suelos fértiles, un recurso no renovable cuyo deterioro tiene efectos directos en la agricultura, en los sistemas productivos y, finalmente, en la economía. La falta de materia orgánica reduce la capacidad de los suelos para retener humedad, lo que profundiza los efectos de la sequía y aumenta la necesidad de fertilizantes sintéticos que, a su vez, dañan los ecosistemas.
Smart Reactor aborda ambos problemas simultáneamente: transforma residuos orgánicos en un insumo capaz de regenerar suelos, aumentar su resiliencia hídrica y devolver carbono al territorio. La tecnología no solo reduce residuos; contribuye a recuperar ecosistemas y a crear nuevas oportunidades económicas basadas en procesos sostenibles.
Con hitos que incluyen su MVP en 2022, validación en Europa, la adjudicación Semilla Inicia 2023, la construcción del piloto comercial en 2024 y la validación industrial en 2025, Smart Reactor se consolida como una pieza clave para avanzar hacia ciudades más sostenibles, modelos productivos de baja emisión y territorios más resilientes frente al cambio climático.
“Smart Reactor busca revalorizar de una forma bien eficiente: al ser un equipo que se puede instalar, disminuimos un montón los traslados y revalorizamos en el lugar. Lo que es el compostaje no ha avanzado por todos los requisitos legales que necesitan los proyectos de compostaje. Queremos disminuir los requisitos legales y entregar el conocimiento necesario”, finaliza Nicolás.
Esta nota forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.
El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”
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