Durante décadas hemos operado bajo un modelo de economía lineal, donde extraemos, producimos, vendemos, utilizamos y desechamos, sin cuestionarnos el impacto que esto podría generar en el futuro, futuro que es hoy.
Estamos frente a un escenario diferente: la crisis climática, los crecientes requerimientos normativos, clientes y comunidades más informadas e inversionistas con la mirada puesta en los riesgos ambientales, nos invitan a avanzar en un nuevo modelo económico al que denominamos Economía Circular.
La Economía Circular es un modelo que se inspira en el comportamiento de la naturaleza, donde no se generan desechos, sino que existe una transformación constante. Busca generar un círculo virtuoso en los sistemas económicos, maximizando el uso de los recursos. No solo basta con reciclar más, sino desde la perspectiva conceptual de procesos, productos y diseño, realizar un mejor uso de los recursos y reducir al mínimo la generación de residuos.
Entonces la Economía Circular hoy nos invita a preguntarnos, ¿tenemos procesos y productos duraderos? ¿productos que pueden ser reparados o reutilizados? ¿estamos disminuyendo la cantidad de desechos que generamos de nuestros procesos? ¿reutilizamos nuestros desechos como insumos? Si estas respuestas indican que seguimos trabajando en un modelo de economía lineal, debemos “reevaluar” nuestros procesos.
Hoy debemos tener en cuenta el impacto de nuestros procesos y productos, comenzar a ver la economía circular como una oportunidad que nos permitirá reducir la generación de residuos, tener procesos más eficientes, mejorar nuestro desempeño ambiental, generando una diferenciación que nos otorga una ventaja competitiva, además de fomentar la innovación.
Además, la economía circular abre nuevas oportunidades mediante la venta de subproductos, la creación de productos con materiales reciclados y en consecuencia la aparición de nuevos modelos de negocio. Estas nuevas oportunidades contribuyen al cumplimiento regulatorio como la Ley REP, reducción de riesgos y fortalecimiento de la trazabilidad.
Entendemos que el camino a la circularidad no es fácil, sabemos que existen desafíos culturales, económicos y normativos, sin embargo, la invitación es a avanzar en este camino identificando aquellos procesos donde podemos implementar la circularidad, medir para comenzar a gestionar y tomar decisiones basadas en indicadores claros incorporar la circularidad como un principio estratégico, no solo en respuesta a las exigencias actuales, sino una apuesta concreta por la sostenibilidad.
Por: Lisbett Olivares
Presidenta de la Comisión Medio Ambiente de ASIVA
Esta columna forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.
El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”
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