A 8 años de la promulgación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), la Región de Valparaíso enfrenta una realidad que refleja tanto avances como vacíos estructurales. Según datos publicados por El Mercurio de Valparaíso (octubre 2025), cada habitante de la región recicla solo 5,6 kilos al año, muy por debajo de las metas nacionales y del potencial productivo y social del territorio.
La cifra, aunque preocupante, no es sorpresiva. La infraestructura de reciclaje sigue siendo insuficiente: apenas existen 1.236 recicladores base activos, de los cuales 713 trabajan de manera informal. Esto limita la trazabilidad, el control de calidad de los materiales y la formalización de una cadena que podría generar empleo verde, innovación y valor local.
El nudo del problema: educación, trazabilidad y cumplimiento
La implementación de la Ley REP ha permitido visibilizar la responsabilidad de los productores y gestores en el ciclo de vida de los productos, pero aún falta coordinación y educación ambiental, especialmente a nivel local.
Muchos municipios carecen de puntos limpios o planes de gestión eficientes; las empresas productivas medianas y pequeñas, por su parte, aún desconocen sus obligaciones de inscripción en el Registro RETC o las declaraciones de envases y embalajes.
En nuestra experiencia hemos observado que gran parte del incumplimiento no proviene de la falta de voluntad, sino de la complejidad técnica del sistema y la falta de acompañamiento, cómo lo refleja es estudio de cumplimiento REP que llevamos junto a Pacto Global. Nuestro trabajo ha consistido en traducir la normativa en acciones concretas, ayudando a que las empresas se regularicen, fortalezcan su gestión de residuos y contribuyan al cumplimiento nacional de metas de valorización.
El cumplimiento normativo no solo evita sanciones; abre puertas a fondos públicos, licitaciones y alianzas con grandes empresas que exigen trazabilidad ambiental. La economía circular es hoy una ventaja competitiva, no un costo.
Empresas como agentes de cambio
El sector productivo regional tiene una oportunidad única para liderar la transición hacia una economía circular. Existen ejemplos positivos: empresas de reciclaje que modernizan su gestión mediante plataformas digitales como ConectaRecicla y trazabilidad online, PYMES que transforman residuos industriales en insumos reutilizables como Proyecto Alquimia y Recicla2 (empresas de la región), también cooperativas que formalizan a recicladores base, generando empleos más profesionales, sin embargo, para que estas iniciativas escalen, se requiere un ecosistema articulado entre empresas, municipios, academia y ciudadanía. Es necesario que el modelo REP se complemente con educación ambiental permanente, incentivos a la valorización local y apoyo a los gestores.
Desde GRYS, acompañamos tanto a empresas recicladoras en la obtención de resoluciones sanitarias y cumplimiento sectorial, como a productores que deben implementar planes REP. Este trabajo ha demostrado que cuando las empresas entienden el marco regulatorio y lo aplican correctamente, los resultados son sostenibles y replicables.
Innovación y acompañamiento: la visión de Chrysalis
Un actor clave en este cambio en la región es Chrysalis, la incubadora de la PUCV, que ha integrado la economía circular en sus programas de emprendimiento. Las empresas que incuban ya no solo buscan rentabilidad, sino también impacto ambiental positivo, eficiencia en el uso de recursos y cumplimiento normativo desde el diseño.
Esta mirada (que combina innovación con responsabilidad) es esencial para la Región de Valparaíso y todo el territorio Nacional.
De la urgencia a la acción
Los datos no deben desanimar, sino impulsar. Si cada empresa, municipio y ciudadano asume un rol activo, podríamos duplicar las tasas de reciclaje en pocos años. Pero para ello se requiere educación, inversión y cumplimiento real, no solo declaraciones de intención.
La Ley REP es una herramienta poderosa, pero su éxito depende de cómo logremos articular lo público, lo privado y lo comunitario. En Valparaíso, donde el emprendimiento y la creatividad abundan, la circularidad puede transformarse en una marca regional.
El desafío está en pasar de los 5,6 kilos por persona a una cultura donde reciclar, reducir y rediseñar sean parte natural de la vida productiva y cotidiana.
Autora: Gabriella Muñoz Figueroa
Gerenta de GRYS Consultora Ambiental | Especialista en cumplimiento normativo, residuos y economía circular y ex presidenta de la Cámara Verde de Comercio Chile www.grys.cl
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Esta columna forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.
El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”
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