La economía circular no es solo reciclar. Es rediseñar productos, adaptar las formas cómo producimos y consumimos para crear valor local, así como generar empleos verdes y resiliencias territoriales para estar en línea con la Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040.
La economía circular es un modelo que interviene en el rediseño de productos, en la producción y en el consumo, con el fin último de minimizar residuos y el empleo de recursos. Viene a distanciarse de usuales intenciones de producir bienes y servicios extinguibles con un primer uso, para luego eliminarlos rápidamente como residuos desechables altamente contaminantes. Esta línea de acción concertada descansa en tres principios. El primero corresponde a diseñar productos y con procesos eliminadores de residuos. El segundo principio busca productos y materiales prolongables en usos, mientras que el tercero está orientado a regenerar los sistemas naturales afectados. Sabemos que la forma actual de producir y consumir es cortoplacista y perjudicial, siendo conveniente introducir estrategias de reciclajes, de reducciones de insumos, con alternativas de reutilizarlos o repararlos. En esta misma línea aportan las condiciones tendientes a facilitar la separación de materiales, sean metales, plásticos o de orígenes biológicos u orgánicos, una vez utilizados aquellos productos que dejen de cumplir sus funcionalidades para los que fueron originalmente diseñados.
Estas reorientaciones vienen a promover el crecimiento sostenible del planeta, mejorando la calidad de vida de las personas, y a su vez, haciéndolas partícipes de una decidida y constante protección y responsabilidad hacia el medio ambiente. Lo anterior, mediante reducciones de residuos y de emisiones, y también reaprovechando materias primas que quedan disponibles para sucesivos ciclos de usos que podrán tener viabilidades económicas y productivas. Representan medidas de elevaciones netas de productividades, abriendo espacios dinámicos para que surjan nuevos encadenamientos productivos en ciudades.
Nuestra región debe aprovechar este llamado para generar sus propias innovaciones en manufacturas, en producciones de agroalimentos, en la construcción, en el turismo, en la logística, y en todo ámbito donde sea posible prolongar el uso de materiales y disminuir residuos. Como consecuencia de estas implementaciones, podrán reducirse costos de materiales y energéticos, aperturando espacios de trabajos emergentes debido a nuevas necesidades de mantenimientos, reparaciones, remanufacturas, reusos, compostajes trazables en sistemas de valor o clusters construidos a partir del reciclaje.
En la Hoja de ruta para un Chile Circular al 2040, se establecen cuatro ejes de transformaciones, correspondientes a innovación circular, a cultura circular, regulación circular y a territorios circulares, cada uno con implementaciones concretas a través de compras públicas circulares. También se releva la importancia de los porcentajes de reciclajes municipales, de las disminuciones de residuos, y aumentos de la productividad material, siendo aspectos que permiten planificaciones, seguimientos y atracciones de inversiones a través de proyectos que están surgiendo en este campo.
Valparaíso circular representa una visión convocante para contribuir en la implementación de métricas e indicadores de circularidades residuales, guías técnicas locales para la remanufactura, orientaciones sobre contenidos reciclados y compostajes seguros. Es propio también que, desde la academia, surjan ofertas formativas en reparación, ecodiseño y en gestión de datos alusivos a este tema industrial, impulsando ciencia aplicada con transferencia tecnológica para fines de sustentabilidad. Por otra parte, cada empresa debiera incorporar análisis de ciclos de vida de sus productos, pactar metas REP con proveedores, acogerse a Acuerdos de Producción Limpia, y acercarse a compras públicas circulares. Al mismo tiempo, los municipios tienen la tarea de planificar separaciones de residuos en origen, según lo determina la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje. La ciudadanía también está asumiendo su rol activo, prefiriendo productos circulares, separando residuos en origen, participando de puntos limpios, y exigiendo ecoetiquetados y trazabilidades.
La región de Valparaíso posee ventajas competitivas con su base universitaria, portuaria y empresarial en diversos sectores, registrando un escenario propicio para avanzar en economía circular. Pueden materializarse pilotos de logísticas inversas, remanufacturas, reusos de envases, valorizaciones de materiales orgánicos y potenciar la llegada de visitantes con turismo circular. Existen avances con iniciativas adoptadas por diversos actores, como es la mesa Ley REP que lidera la I. Municipalidad de Viña del Mar, donde participa Economía, Medio Ambiente, Salud, RESIMPLE y cooperativas de reciclajes. Se están desarrollando experiencias de separación en orígenes para residuos establecidos en la Ley REP. Los planes de acción de Zonas de Interés Turísticos (ZOIT), también contienen iniciativas sostenibles. Se adiciona el programa Estado Verde que se está ejecutando en las instituciones públicas, y en esta SEREMI de Economía, Fomento y Turismo en particular.
Por: Marcelo Arredondo
Seremi de Economía, Fomento y Turismo de la Región de Valparaíso
Esta columna forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.
El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”
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