¿Por qué es tan importante para una Mipyme hablar de sostenibilidad y ser sustentable? O, mejor dicho, ¿por qué hoy en día se hace crucial sentirla y vivirla en los negocios? A diario me encuentro con emprendedores y empresarios que genuinamente les gustaría incorporar alguna práctica “sostenible”, pero se ven frenados porque no saben cómo hacerlo. El gran obstáculo suele ser el desconocimiento; muchas de estas personas simplemente no saben por dónde empezar o cómo llevar sus negocios hacia la sostenibilidad, independientemente del tipo de empresa que desarrollen.
Esta reflexión va más allá de una simple tendencia o una estrategia de marketing. Se trata de ser conscientes de que cualquier iniciativa que propongamos, por pequeña que sea, ayuda de alguna manera u otra a nuestra comunidad. Es un cambio de paradigma que nos aleja de la idea de que la sostenibilidad es un lujo para grandes empresas o corporaciones, y la sitúa en el corazón de la estrategia Mipyme.
El muro invisible del “No sé cómo y por dónde empezar»
El muro u obstáculo más grande que nos bloquea suele ser el desconocimiento. Muchos dueños de Mipymes asocian la sostenibilidad con altos costos en certificaciones o con inversiones en infraestructura verde que pueden ser un gasto de cientos de millones de pesos. La realidad es mucho más accesible.
Mi recomendación es siempre la misma: miremos desde nuestra propia experiencia y contexto social y demográfico. La pregunta no es ¿cómo mi empresa puede salvar el planeta?, sino ¿cómo «yo», en primer lugar, individualmente, puedo aportar a la sostenibilidad? Esa respuesta, que nace de una visión holística personal, inevitablemente trasciende a la empresa.
Empecemos por lo esencial. La sostenibilidad se apoya en tres pilares, y existen acciones claras, simples y/o concretas para cada uno (siempre adaptada al contexto de la empresa y su visión). Ejemplifico con una empresa que asesoro hace más de 3 años, en el Valle de Aconcagua:
- Sostenibilidad Ambiental: «Vino la Joda«: ubicados en el Cajón de San Francisco de Los Andes, este matrimonio de enólogos apuesta por una viticultura sustentable. En lugar de forzar la producción, practican la mínima intervención posible. Sus vinos, que «nacen de la tierra», respetan el ritmo natural de la vida y del ecosistema. Esto es sostenibilidad ambiental pura: entender que ser parte de un lugar y sus tiempos es más importante que llegar e intervenir.
- Sostenibilidad Social: Aquí es donde la pyme tiene un poder inmenso. Pensemos en el concepto de «escala humana» que aplica Vino la Joda. Al ser un proyecto donde un matrimonio toma “las riendas” de un campo, su impacto social se centra en la calidad de vida y en la integración genuina con su entorno. No buscan crecer exponencialmente, sino crear «vinos libres y felices», lo que se traduce en un ambiente que valora a la persona y su conexión con el territorio por sobre la producción masiva.
- Sostenibilidad Económica: Este es el pilar que demuestra que ser sostenible es rentable. La filosofía de Vino la Joda de trabajar «sin prisas» y ofrecer vinos «sin filtrar» no es solo romántica; es económicamente inteligente. Al reducir la intervención y evitar procesos industriales costosos (como filtraciones intensivas o el uso de agroquímicos), minimizan costos operacionales. Demuestran que un modelo a «escala humana» y respetuoso puede ser resiliente y sostenible a largo plazo, creando un producto de nicho y alta calidad sin depender de los volúmenes de la viticultura industrial.
Herramientas para ordenar las ideas
Cuando una Mipyme ya «sintió» la sostenibilidad y quiere estructurarla, aparecen herramientas fantásticas como el Ecogood Canvas y el Canvas de Triple Impacto. Es vital saber cómo diferenciarlas. El Canvas de Triple Impacto (Joyce y Paquin) es una adaptación del modelo de negocio tradicional. Toma el lienzo original (de Osterwalder y Pigneur) y le añade capas para medir y gestionar el impacto social y ambiental, asegurando que un negocio rentable también sea responsable. Es ideal para empresas que ya existen y quieren empezar a medir su impacto.
Por otro lado, el Ecogood Canvas, proveniente de la filosofía de la “economía del bien común” de Christian Felber es una herramienta diferente, pensada y diseñada desde cero para la Economía Circular. No busca adaptar un modelo lineal, sino ayudar a diseñar negocios inherentemente regenerativos, donde los residuos se convierten en recursos y el modelo es circular por naturaleza. Es perfecto para emprendimientos que nacen con la sostenibilidad en su ADN. Recomiendo revisar: (https://www.econgood.org/wp-content/uploads/2023/05/EBC-Manual_ES.pdf)
El lienzo antes del Canvas: Una experiencia que me marcó a nivel profesional y sobre todo personal.
Las herramientas son útiles, pero no son el punto de partida.
El mensaje principal, antes de rellenar cualquier plantilla, es entender mi espacio geográfico. Pero no como un simple mapa, sino desde una perspectiva vivencial; se trata de reconocer a los seres vivos y el ecosistema que lo compone. Debemos asumir que somos parte indivisible de esta red natural y que, literalmente, «con-vivimos» en un mismo espacio geográfico y comunitario.
Destaco en la V costa, la labor de Posada del Parque [https://www.posadadelparque.cl/], un proyecto donde tuve el privilegio de trabajar al principio de mi carrera laboral. Esa experiencia marcó el inicio de lo que como profesional debemos entender y vivir la sostenibilidad, especialmente en un contexto tan complejo como una «zona de sacrificio» como lo es Quintero-Puchuncaví. Allí, donde el impacto industrial es tan palpable, rescatar cada espacio y oportunidad para aportar con una visión global del bien común se vuelve una obligación moral. La Posada lo logra colaborando e incorporando a la comunidad y sus habitantes, respetando activamente la naturaleza (como el Humedal de Mantagua), incentivando iniciativas de educación ambiental y, en resumen, siendo y haciendo actividades en pro del cuidado del entorno. Una de sus iniciativas que más repercuten en la actualidad y que pronto tendrá su undécima versión, es el “Festival de Aves migratorias”. Si buscas sumergirte en un ambiente colaborativo y empezar a “sentir” y “vivir” la sustentabilidad, recomiendo participar de este tipo de actividad sin lugar a duda.
En resumen, la lección es clara: si veo y entiendo lo que hay a mi alrededor, si entiendo a los seres vivos del ecosistema y cómo convivimos con ellos, seré capaz de cuidarlo, pensar o proponer iniciativas favorables. Ese entendimiento del territorio es el verdadero «lienzo» sobre el cual se debe construir cualquier modelo de negocio sostenible.
Por Karina Margarita Rebolledo Rodríguez.
Asesora mentora generalista, del Centro de Negocios Sercotec Aconcagua. Maestría en emprendimiento e innovación y postítulo internacional en gestión del turismo sostenible. Miembro de la Red de mujeres lideres de Latinoamérica. https://www.linkedin.com/in/karina-rebolledo-rodriguez-764139164/
Esta columna forma parte del seguimiento de La Quinta Emprende a las iniciativas que impulsan la economía circular y sustentabilidad en la Región de Valparaíso.
El especial «Región Circular» es financiado por el “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”
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