Chile está envejeciendo, y con ello surgen nuevas oportunidades para repensar el mundo laboral. Según el último Censo del INE, la población mayores de 60 años ya representa el 20% del total nacional, y su participación laboral alcanza un 12,3%. Para 2050, se estima que uno de cada tres chilenos superará las seis décadas de vida.
Este cambio demográfico plantea un desafío estructural, pero también una oportunidad inédita para las empresas: aprovechar la experiencia, estabilidad y conocimiento de los trabajadores mayores como motor de productividad, innovación y cohesión intergeneracional.
“Incorporar a personas mayores no solo aporta conocimiento técnico, sino también madurez emocional, mentoría y estabilidad para los equipos”, señala Bárbara Kübler, Chief Human Resources Officer de Talana, plataforma chilena especializada en gestión de personas. “El reto está en derribar los prejuicios y adaptar los entornos laborales para aprovechar todo ese potencial”.
Un cambio cultural necesario
A pesar de los avances en materia de inclusión laboral, la discriminación por edad y género sigue siendo una barrera frecuente en los procesos de contratación y promoción. Desde Talana señalan que la clave está en diseñar culturas organizacionales que valoren la experiencia y eliminen sesgos.
“Las empresas que apuestan por la inclusión generacional entienden que el conocimiento acumulado es un activo estratégico. Actualizar políticas internas, promover la capacitación continua y ofrecer oportunidades de aprendizaje intergeneracional puede transformar el modo en que se gestionan los equipos”, explica Kübler.
Tecnología y capacitación: aliados del talento senior
La transformación digital también ha abierto una puerta a la integración de los trabajadores mayores. Las nuevas herramientas tecnológicas simplifican la gestión de personas y hacen posible una participación más activa, incluso en modelos híbridos o flexibles.
Sistemas de gestión como Talana permiten automatizar procesos administrativos —contratos, asistencia, remuneraciones— y dar acceso a información laboral desde aplicaciones intuitivas. “Esto no solo facilita la experiencia de los colaboradores mayores, sino que también libera tiempo para que se concentren en lo que más valor aporta: su experiencia y visión estratégica”, comenta Kübler.
Además, la tecnología se convierte en una aliada clave para el upskilling y reskilling. A través de plataformas LMS (Learning Management System), las empresas pueden ofrecer formación digital en nuevas herramientas o metodologías, con contenidos accesibles y flexibles para distintos niveles de conocimiento.
“Podemos ofrecer capacitación en nuevas tecnologías con formatos amigables para los seniors, combinando autonomía y acompañamiento. Así se genera una verdadera integración digital”, añade la ejecutiva.
Preparar equipos para el futuro
Incorporar a personas mayores no es solo una medida de responsabilidad social: es una estrategia de productividad. Estudios internacionales muestran que los equipos diversos en edad son más estables, colaborativos e innovadores.
Adaptar los entornos laborales para acoger a este grupo implica revisar los horarios, diseñar espacios más ergonómicos y promover mentorías cruzadas, donde la experiencia y la energía se complementen.
Desde Talana subrayan que el desafío va más allá de la gestión: requiere una transformación cultural. “Integrar a los mayores de 60 años fortalece la innovación, la cohesión de los equipos y la sostenibilidad empresarial. El talento no tiene edad, y quienes lo reconocen están construyendo organizaciones más diversas, resilientes y competitivas”, concluye Kübler.
En síntesis
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20% de la población chilena tiene más de 60 años.
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Solo el 12,3% participa activamente en el mercado laboral.
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La inclusión generacional mejora la productividad y la cohesión interna.
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La tecnología y la capacitación continua son claves para integrar el talento senior.


