Con una combinación única de paisajes, talento local y estabilidad, la Región de Valparaíso se perfila como un polo clave para el desarrollo audiovisual del país. Así lo asegura Alexandra Garín Franz, gerente de Valparaíso Creativo, quien lidera diversas acciones para fortalecer la industria cinematográfica regional.
Por años, la Región de Valparaíso ha servido de telón de fondo para memorables producciones nacionales e internacionales. Pero más allá de su valor estético, su potencial como territorio fílmico está comenzando a consolidarse con acciones concretas que buscan institucionalizar y profesionalizar el rubro.
“Estamos impulsando las comisiones fílmicas regionales, trabajando para eso con ProChile, el Gobierno Regional y la SEREMI de Cultura”, cuenta Alexandra Garín Franz, quien también es productora cinematográfica.
Una de las iniciativas más recientes fue la realización de dos conversatorios en la Municipalidad de Viña del Mar, con la participación de más de 35 funcionarios de distintas unidades. “La idea es preparar a todas las personas dentro de la municipalidad para facilitar permisos, conectar con la comunidad y hacer de Viña del Mar un lugar de locaciones para filmaciones de películas, publicidad, etc”, explica.
Esta acción se enmarca en un acuerdo firmado durante el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar (FICVIÑA) de 2023, donde varias instituciones se comprometieron a apoyar el desarrollo audiovisual del territorio. El objetivo es claro: generar protocolos municipales que permitan activar un turismo de intereses especiales, centrado en las locaciones cinematográficas.
Pero las comisiones fílmicas no son la única estrategia. Desde Valparaíso Creativo también se trabaja en articular los llamados distritos creativos. “Identificamos más de 14 distritos junto a la Universidad de Viña del Mar, en un proyecto llamado Metadistritos. Durante 2023 y 2024 nos acercamos a cada uno de esos territorios, evaluando su potencial como locaciones”, señala Garín. Este año, la atención se centrará en cinco de estos lugares, entre ellos Valparaíso y Viña del Mar, “porque tienen la mayor concentración de servicios creativos en el centro de cada comuna”.
Para Garín, el cine no solo genera empleo, sino que también dinamiza el entorno cultural y económico. “Lo demuestra el FICVIÑA, que es uno de los festivales más antiguos de Latinoamérica, con más de 62 años de historia. Desde este año, además, se van a sumar al trabajo del festival tres escuelas de cine de la región: la Universidad de Valparaíso, la Universidad de Viña del Mar y Duoc UC”, destaca.
Más allá del aporte económico, la producción audiovisual también cumple un rol clave en la visibilización del territorio. “Sirve para mostrar no solo problemáticas, sino también realidades locales y promocionar destinos”, afirma. Y ejemplifica con películas que han retratado la ciudad puerto: “La luna en el espejo” de Silvio Caiossi, son referentes internacionales.
Atractivo internacional
Recientemente, la isla de Rapa Nui también atrajo la atención de la industria internacional. “Hace poco estuvo John Malkovich filmando en Isla de Pascua. Eso pasa porque se visibilizan estos destinos y su potencial. Además, en estos territorios ya existen servicios creativos, no es necesario traer todo desde fuera”, subraya Garín.
En ese sentido, uno de los desafíos es derribar la idea de que producir en Chile implica mayores costos logísticos. “Cuando uno habla con una productora europea, creen que hay que traer todo de afuera y eso los frena. Pero esta región tiene de todo. Puedes filmar en la cordillera, en la playa, en dunas que parecen desierto, todo cerca del aeropuerto”, asegura. “Los costos bajan, porque no necesitas grandes desplazamientos para lograr diversos paisajes en una misma película”.
La apuesta es clara: hacer del cine no solo un vehículo artístico, sino una herramienta de desarrollo territorial, económico y cultural. Y Valparaíso tiene todas las condiciones para liderar ese camino. A esto se suma la estabilidad del país, que lo convierte en una alternativa confiable para producciones a largo plazo.
“Estamos lejos de guerras y hay una estabilidad financiera importante. Si hoy se diseña una producción para ejecutarse en dos años más, el cambio de moneda no afecta tanto. Eso disminuye el riesgo para invertir acá”, concluye.


