Cada 27 de junio, el calendario económico internacional resalta una efeméride de gran significación: el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME). Esta fecha, instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017, no solo busca visibilizar el papel esencial de estas unidades productivas en la economía global, sino también destacar su contribución directa a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La primera celebración oficial tuvo lugar en Buenos Aires, convocando a representantes de más de 55 países. Este hito marcó el inicio de una conmemoración que ha trascendido el carácter simbólico, convirtiéndose en una semana de acción regional que moviliza tanto capacidades institucionales como redes locales, generando un entorno propicio para el crecimiento sostenible y la innovación empresarial.
En Chile, esta semana se expresa a través de una agenda diversa y estratégica. Destaca la iniciativa Made in Pyme, impulsada por el Ministerio de Economía, SERCOTEC y organizaciones como «Mi Pyme», cuyo objetivo es posicionar productos y servicios nacionales ante tomadores de decisión, favoreciendo la proyección comercial de los emprendimientos locales.
Paralelamente, se desarrolla la Semana de las Mipymes y Cooperativas (24–30 de junio), con actividades regionales enfocadas en fomentar capacidades técnicas, articular apoyos públicos‑privados y facilitar el acceso a programas de financiamiento y cooperación. Asimismo, entre el 24 y 27 de junio, ProChile liderará ruedas de negocios internacionales, creando vínculos comerciales entre pymes chilenas y compradores de mercados estratégicos como México y América Latina .
Participar activamente de estas instancias resulta imperativo. Las MIPYMEs requieren ecosistemas habilitantes que incluyan políticas públicas coherentes, financiamiento oportuno, acceso a tecnologías y apertura a nuevos mercados. Según la ONU, estas empresas representan más del 90 % del tejido empresarial mundial y generan entre el 60 % y 70 % del empleo global .En Chile, su peso es igualmente determinante: constituyen el motor de cientos de comunidades y la base estructural de la economía nacional.
El desafío para los próximos años no reside únicamente en incrementar cifras de formalización o ventas, sino en ampliar capacidades empresariales que fortalezcan la resiliencia, la digitalización y la sostenibilidad del sector. Por ello, este 27 de junio, más que conmemorar, corresponde comprometerse activamente: desde el Estado, el sector privado, la academia y la ciudadanía. Porque cuando una pyme crece, no lo hace sola: con ella crecen los barrios, las ciudades y las oportunidades Las pymes no solo mueven la economía; construyen futuro.


