El presidente de la República anunció en su cuenta pública la aprobación de un proyecto multisectorial que impulsará la infraestructura tecnológica de Chile, con Valparaíso como epicentro regional.
La Región de Valparaíso se consolida como un polo pionero en innovación y emprendimiento tecnológico tras la oficialización del primer Centro Nacional de Supercómputo e Inteligencia Artificial Aplicada. Este proyecto, financiado por CORFO y SQM Salar SpA, busca democratizar el acceso a infraestructura tecnológica avanzada y fomentar el desarrollo de soluciones basadas en IA para empresas, instituciones públicas y universidades de todo Chile.
La Quinta Emprende ya lo había adelantado hace semanas, pero el presidente de la República lo confirmó en su última cuenta pública: La creación del Centro Nacional de Supercómputo e Inteligencia Artificial Aplicada (CSIAA), que tendrá su sede en Viña del Mar, Región de Valparaíso. Esta iniciativa representa un paso estratégico para descentralizar la innovación tecnológica en Chile, anclando capacidades de última generación en regiones con fuerte base científica y ecosistemas de emprendimiento consolidados.
“El centro no solo se instala en la Región de Valparaíso: nace desde aquí, con energía local, articulación regional y una visión descentralizadora genuina,” explicó Eduardo Castro, vocero del proyecto y gerente general de Tecnoera. “Más allá de la infraestructura o la geografía, lo que hizo de esta región la sede natural del centro fue el entusiasmo, el compromiso profesional y el amor por este territorio de quienes decidieron empujar esta propuesta desde acá, creyendo que desde regiones también se puede liderar la transformación tecnológica del país”.

La iniciativa fue impulsada por Tecnoera junto a las universidades Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), mandantes del proyecto, y cuenta con el apoyo de otras casas de estudio como las universidades de Playa Ancha, Valparaíso, La Serena, DOUC, además de organizaciones y empresas innovadoras como Águilas Blancas, Innervycs, Artificyan e INRIA Chile.
El CSIAA operará desde Viña del Mar, y contará con certificación Tier III, asegurando altos estándares de disponibilidad, seguridad y eficiencia energética. La infraestructura contempla servidores con GPU NVIDIA H200 de última generación, redes internas de alta velocidad, almacenamiento all-flash NVMe, refrigeración eficiente y software especializado como Red Hat OpenShift AI, que permitirá gestionar entornos seguros y multitenant para múltiples usuarios.
Un ecosistema fortalecido
“Este proyecto comenzó a tomar forma en diciembre de 2024, cuando distintas personas y equipos empezaron a explorar cómo postular a un concurso que no era uno más,” detalló Eduardo Castro. “Uno de los primeros en empujar esta visión fue Edison Vásquez, emprendedor viñamarino del mundo de la IA, quien ayudó a convocar a un grupo amplio de profesionales y empresas. En una reunión en el nuevo ParqTec del distrito V21, organizada por EIVA, se conformó una primera iniciativa conocida como ‘Centro Humboldt’. Luego, Tecnoera y las universidades unificaron propuestas para generar una sola y sólida postulación que superó con creces los requisitos de CORFO”.

El centro tiene un foco claro: democratizar el acceso a infraestructura tecnológica avanzada para que empresas e instituciones, sin importar su tamaño o ubicación, puedan experimentar y aplicar inteligencia artificial en sus procesos y proyectos. “Queremos que cualquier empresa, sin importar su tamaño, pueda experimentar, aprender y aplicar soluciones desde el primer momento, y que encuentre en el centro un entorno de confianza, soporte técnico y acceso equitativo,” agregó Castro.
Entre los primeros proyectos concretos se encuentra la puesta en marcha de una plataforma operativa y segura que facilite la ejecución de proyectos de IA en todo Chile, con un sistema de créditos por uso y acompañamiento para quienes no tengan experiencia previa en inteligencia artificial.
Además, la colaboración entre universidades, empresas y organismos públicos ha sido clave para la concreción de esta infraestructura. “Puedo dar fe de que ni el ex equipo del llamado ‘Centro Humboldt’, ni Tecnoera por sí solos habrían podido cumplir con los exigentes requisitos del concurso de CORFO,” afirmó Castro. “Realmente se formó un equipo extraordinariamente diverso, con personas brillantes en áreas como infraestructura, inteligencia artificial, derecho, finanzas, comercialización, marketing, desarrollo institucional e investigación”.
El impacto del centro se proyecta a nivel nacional, buscando cerrar la brecha de acceso desigual a infraestructura de alto rendimiento y fomentar el desarrollo de soluciones tecnológicas que respondan a necesidades reales del país, como detección temprana en salud, optimización logística para puertos, asistentes virtuales para servicios públicos, y automatización de procesos productivos.
Finalmente, Castro destacó que “Chile no solo gana capacidad de cómputo, sino un entorno habilitador para que la inteligencia artificial se convierta en una herramienta cotidiana para resolver desafíos productivos, sociales y territoriales. Es una infraestructura pensada para que la IA deje de ser una promesa y se transforme en un motor de transformación real en todo el país”.


