En medio de la creciente preocupación por la inseguridad en Chile, el académico Dr. Pablo Escalona desarrolla un modelo matemático que busca mejorar la eficiencia de los patrullajes policiales y modificar el comportamiento de los delincuentes, utilizando la imprevisibilidad y la percepción de riesgo.
La inseguridad se ha convertido en uno de los temas más debatidos en Chile, especialmente a medida que el país enfrenta altos índices de delitos violentos. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 74% de los chilenos siente que la delincuencia ha aumentado en los últimos años, y el 80% considera que la seguridad en su comuna es insuficiente. Ante este panorama, el académico del Departamento de Industrias de la Universidad Técnica Federico Santa María, Dr. Pablo Escalona, propone una innovadora alternativa para mejorar la percepción de seguridad y reducir los delitos a través de modelos matemáticos.
El Dr. Escalona, experto en Gestión de Operaciones, explica que la delincuencia en su mayoría responde a una lógica oportunista: los delincuentes aprovechan momentos en que la vigilancia policial es mínima. “La autoridad policial mapea los puntos críticos de la ciudad y realiza patrullajes de vigilancia, sin embargo, los delincuentes modifican su comportamiento para focalizarse en áreas menos patrulladas”, asegura Escalona.
En este contexto, su investigación se basa en generar programas de patrullaje que rompan esta rutina predecible, utilizando modelos de programación matemática. “Trabajamos con distribuciones temporo-espaciales de probabilidades de vigilancia policial para inducir el concepto de ‘riesgo’, con el fin de modificar el comportamiento de los delincuentes, quienes evitarían ciertos lugares por el riesgo a ser reprimidos”, detalla el académico.
El Dr. Escalona resalta que el modelo, denominado «Estrategia e imprevisibilidad para disuadir el crimen», utiliza un enfoque de juegos de Stackelberg, en el cual la autoridad policial toma decisiones estratégicas y los delincuentes reaccionan ante ellas. “El desafío es determinar el conjunto de programas de vigilancia y sus probabilidades de ser seleccionados, con la intención de que los delincuentes no puedan anticipar los patrullajes”, explica Escalona.
Este enfoque permite optimizar los recursos policiales sin necesidad de aumentar la dotación de efectivos. “Para reducir la delincuencia no necesariamente se requiere más personal, sino que se deben usar los recursos existentes de manera más eficiente, jugando con la percepción de riesgo de los infractores”, asegura el investigador.
Además de su aplicabilidad en el contexto delictual, este modelo se está adaptando para abordar otros problemas sociales, como la evasión en el transporte público o el comercio ambulante. “La teoría de juegos permite abordar estos problemas con estructuras de datos mínimas, como mapas de las ciudades y horarios, y de allí desarrollamos nuestros programas”, destaca Escalona.


