El IMACEC de marzo de 2025 trajo una buena noticia para la economía chilena: un crecimiento interanual del 3,8%, impulsado por un mejor desempeño en la producción de bienes, el comercio y los servicios. El dato sorprendió positivamente al mercado y representa una recuperación tras la caída de febrero, causada principalmente por un corte eléctrico que paralizó temporalmente la minería.
Pero más allá de la cifra, ¿qué significa este repunte para el corazón del emprendimiento nacional: nuestras pequeñas y medianas empresas?
Las pymes no son solo parte del tejido productivo; son el tejido productivo. Representan más del 98% del total de empresas en Chile y generan una porción clave del empleo local. En regiones como Valparaíso, su presencia es aún más determinante. Por eso, cada punto que sube o baja el IMACEC se siente directamente en los almacenes de barrio, las ferias libres, las empresas de servicios y las startups tecnológicas.
El crecimiento de marzo no debe llevarnos a la complacencia. Al contrario, debe ser entendido como una ventana de oportunidad para que las pymes se fortalezcan, innoven y se preparen para posibles turbulencias económicas que aún no podemos descartar para el segundo semestre del año.
¿Qué pueden hacer hoy las pymes para aprovechar este contexto?
1. Reforzar su salud financiera. Mantener un flujo de caja ordenado, controlar los costos y usar herramientas como el factoring o financiamiento con respaldo estatal puede marcar la diferencia entre crecer o estancarse.
2. Digitalizar con propósito. No se trata de estar en redes sociales por moda. Se trata de utilizar canales digitales para vender más, atender mejor y automatizar procesos. Hay herramientas gratuitas o de bajo costo que pueden generar grandes impactos.
3. Diversificarse para resistir. No depender de un solo cliente o canal de ingresos. Aunque suene desafiante, explorar nuevas líneas de productos o servicios puede aumentar la estabilidad del negocio.
4. Buscar apoyo y vinculación.
Existen programas de Sercotec, Corfo y los Centros de Desarrollo de Negocios que ofrecen asesoría, capacitación y financiamiento. En La Quinta Región, también hay universidades, coworks y redes de emprendimiento dispuestas a colaborar.
5. Planificar y anticipar. No basta con reaccionar. Las pymes deben mirar su entorno, analizar tendencias, estudiar su competencia y construir escenarios. El que se prepara, resiste mejor.
¿Qué podemos esperar hacia adelante?
Las proyecciones actuales hablan de un crecimiento económico moderado para 2025, entre el 2,5% y el 3,0%. Es decir, la economía se está moviendo, pero aún lejos del dinamismo necesario para una recuperación sólida. Factores internacionales como la demanda por cobre o las tasas de interés globales seguirán influyendo, pero también lo harán decisiones locales en materia tributaria, laboral y de inversión pública.
En este contexto, las pymes tienen un rol clave que cumplir. No solo como generadoras de empleo, sino como motor de innovación, desarrollo regional y cohesión social.
El IMACEC nos dice que el país se está reactivando. La pregunta es: ¿están nuestras pymes listas para crecer con él?
Por Carolina Erices,
Ingeniera Comercial


