Aunque el país destaca por su alto índice de actividad emprendedora y creciente participación femenina, los desafíos para acceder a capital y regularizar empresas siguen siendo una barrera para su consolidación.
Chile se ha posicionado como uno de los líderes mundiales en emprendimiento temprano, impulsado por una cultura cada vez más favorable a la innovación y el liderazgo femenino. Sin embargo, las dificultades para acceder a financiamiento y la alta informalidad empresarial amenazan con frenar su desarrollo.
Chile continúa fortaleciéndose como un referente en el ecosistema emprendedor de América Latina. Según el último informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2024, el país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en actividad emprendedora temprana, un reflejo del dinamismo que caracteriza a su tejido empresarial.
El director de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), Erik Escalona Aguilar, sostuvo que «refleja un cambio cultural profundo, donde las mujeres están demostrando su capacidad para innovar y liderar proyectos empresariales exitosos». De hecho, en 2023 la participación femenina en emprendimientos alcanzó el 30,2%, superando el 25,2% registrado el año anterior.
Pese a este crecimiento, los emprendedores chilenos enfrentan retos que persisten. Uno de los principales es el financiamiento: solo el 34% de las nuevas empresas logra obtener los recursos necesarios para consolidarse. A esto se suman las dificultades legales y de gestión financiera que limitan su desarrollo. «El financiamiento sigue siendo una de las principales barreras para los emprendedores. Es fundamental seguir impulsando políticas públicas que faciliten el acceso a capital y que promuevan la formalización de las empresas. Hoy más del 40% de los emprendedores operan de manera informal, lo que limita su acceso a beneficios como seguros sociales y créditos», advirtió Escalona.
En este contexto, algunas startups han logrado sortear las barreras del mercado. Es el caso de I Am Not Plastic (IANP), una empresa chilena que ofrece soluciones 100% compostables para reducir el uso de plásticos. Rodrigo Sandoval, CEO de la compañía, destaca el cambio en la mentalidad del consumidor: «Hay un cambio cultural importante en Chile respecto al emprendimiento. Cada vez más las personas valoran productos que son conscientes con el planeta. Esta tendencia impulsa a los emprendedores a innovar, creando negocios que son responsables, lo cual no solo beneficia a las empresas, sino también a toda la comunidad».
El futuro del emprendimiento en Chile apunta hacia la descarbonización y la digitalización. «El emprendimiento del futuro será más verde y digital. Las nuevas generaciones están adoptando con fuerza la economía circular y las tecnologías limpias, lo que representa una oportunidad única para que las firmas se adapten y prosperen», aseguró Escalona.
Rodrigo Sandoval coincidió en que el país tiene grandes posibilidades de liderazgo en la región si mantiene el apoyo a sus emprendedores: “Con políticas públicas adecuadas y un apoyo institucional continuo, el país tiene el potencial de consolidarse como líder en innovación y emprendimiento en la región”, concluyó.


