Panelistas reflexionaron en el Congreso Futuro 2025 sobre los desafíos éticos y educativos que plantea la Inteligencia Artificial para las nuevas generaciones.
En un mundo donde los datos crecen a una velocidad sin precedentes, ¿cómo garantizar que la Inteligencia Artificial (IA) se convierta en una herramienta que potencie el bienestar de niños, niñas y adolescentes (NNA)? Esta fue la pregunta central del conversatorio “Creciendo con IA: cómo proteger el bienestar de niñas, niños y adolescentes”, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MinCiencia) en el marco de Congreso Futuro.
El evento, realizado en la Sala Cámara del Centro Cultural CEINA, reunió a expertos de diversas áreas para debatir sobre los retos que la IA plantea para la infancia. “Hoy nos planteamos la pregunta sobre qué humanidad queremos ser, y lo hacemos en un momento histórico, en el que la cantidad de datos generados aumenta de manera exponencial”, señaló el subsecretario de Ciencia, Cristian Cuevas, destacando que los niños y el planeta deben ser el centro de las prioridades tecnológicas.
Entre educación y ética
La conversación abordó la importancia de alfabetizar a los NNA sobre la IA, fomentando el pensamiento crítico desde la familia y las escuelas. Cristian Vásquez, del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), subrayó que “la mejor forma de protegernos de la IA es saber de qué se trata. Las familias y los docentes tienen un rol clave en entregar información clara, accesible y positiva para construir criterio en las nuevas generaciones”.
Desde la neuroética, Abel Wajnerman, profesor del Instituto de Éticas Aplicadas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, enfatizó que la alfabetización sobre IA debe partir de una reflexión sobre qué significa ser humano. “Es necesario educar a los niños en cómo desarrollar su propia narrativa sobre lo humano para que, desde ahí, se vinculen con la IA. Esta responsabilidad es transversal: padres, cuidadores, profesores y los propios niños deben involucrarse”.
Uso responsable y límites
Alejandra Phillippi, experta en políticas públicas de comunicación, destacó que la clave no es prohibir la IA, sino regularla y aprovecharla para optimizar recursos en la educación. “Debemos entender cuáles son los límites de esta tecnología y enseñar habilidades que permitan a los estudiantes hacer un uso con sentido de ella”, explicó Phillippi.
Por su parte, María Emilia Cañas, presidenta del Consejo NNA del MinCiencia, recalcó la importancia de escuchar las voces de los jóvenes en el desarrollo de la IA. “Los niños, niñas y adolescentes son el futuro, pero también el presente. Es esencial que tomemos en cuenta sus perspectivas para avanzar en conjunto con la sociedad civil”.
Un llamado al compromiso colectivo
El director de la División de Organizaciones Sociales (DOS), Ignacio Achurra, calificó el conversatorio como una instancia necesaria. “Este tipo de conversaciones nos obliga a reflexionar sobre el impacto de estas tecnologías y los desafíos que representan para las personas y las instituciones públicas”.
El evento cerró con un llamado a fortalecer la colaboración entre familias, instituciones educativas, académicos y el Estado, para garantizar que la Inteligencia Artificial no solo respete los derechos de la niñez, sino que también fomente su bienestar en un mundo cada vez más tecnológico.


