Consuelo Miranda lidera un emprendimiento que no solo recicla ropa, sino que también empodera a mujeres a través de talleres prácticos, promoviendo la conciencia ambiental y la creación de negocios sostenibles.
En un contexto donde la contaminación textil y los residuos de construcción son problemas ambientales globales, la emprendedora viñamarina Consuelo Miranda ha creado una iniciativa que busca transformar este desafío en una oportunidad. A través de su pyme Recicla2, Miranda recolecta, recicla y rediseña ropa usada, dando una segunda vida a las prendas no recuperables mediante la creación de eco-bloques, que pueden ser utilizados en diferentes tipos de construcción.
La industria textil es una de las más contaminantes del mundo, y en Chile, el Desierto de Atacama se ha convertido en un vertedero masivo de ropa proveniente tanto del país como del extranjero. Según datos de la ONU, cada año se desechan más de medio millón de toneladas de microfibra al mar, un volumen equivalente a tres millones de barriles de petróleo. Mientras tanto, la construcción es responsable de más del 33% de los desechos físicos a nivel global. Ante esta grave problemática, Consuelo Miranda decidió tomar cartas en el asunto y generar una solución sostenible.
Recicla2 nació en plena pandemia del COVID-19, cuando Consuelo, junto a sus hijas, enfrentaba la acumulación de ropa usada en su hogar. “Vivía en un condominio y al dejar la ropa en los contenedores, siempre aparecía botada. Eso me golpeaba, porque no sólo se trataba de ropa de mis hijas, sino de un problema mayor de desperdicio”, relata Miranda.
Para dar respuesta a esta situación, la emprendedora decidió crear los “eco-bloques”, elaborados a partir de textiles no reciclables. Estos bloques, que incorporan un 95% de material textil y un 5% de aglomerante natural, son moldeados para ser utilizados en diversas aplicaciones de construcción, desde viviendas hasta maceteros. Este proceso no solo busca reducir la acumulación de ropa en los basurales, sino también ofrecer una alternativa ecológica en el ámbito de la construcción, un sector igualmente responsable de grandes cantidades de desechos.
Gracias al apoyo de programas como Mujeres Jefas de Hogar, impulsado por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), y el financiamiento del Capital Abeja 2021 de Sercotec, Consuelo ha podido materializar su idea. «El proyecto se enfocó en la recuperación textil, ya que en la Región de Valparaíso no existen puntos verdes ni contenedores adecuados para procesar este tipo de residuos», explica Miranda.
En Recicla2, la ropa recolectada es sometida a un proceso de limpieza y clasificación. Las prendas en buen estado son vendidas en su tienda, mientras que las que no son aptas para renovar se transforman en vellón, que luego se utiliza para la creación de los eco-bloques. Estos bloques pueden ser empleados en obras de construcción, reduciendo la necesidad de materiales contaminantes y contribuyendo a la disminución de residuos textiles.
Sin embargo, el camino no ha sido fácil. Consuelo señala que uno de los mayores desafíos es el financiamiento, especialmente en un contexto económico incierto. A pesar de ello, resalta que ha notado un cambio en la mentalidad de los consumidores, quienes cada vez prefieren comprar ropa de segunda mano y apoyar emprendimientos que promuevan el cuidado del medioambiente. Además, en Recicla2 se realizan talleres para empoderar a las mujeres, brindándoles herramientas para crear sus propios negocios y demostrarles que, si ella pudo hacerlo, ellas también pueden.
El impacto de esta iniciativa va más allá de la creación de eco-bloques. Recicla2 se ha convertido en un motor de cambio en la comunidad, demostrando que la innovación y la sostenibilidad son claves para abordar los desafíos medioambientales y sociales de hoy


