Un año marcado por el auge de la inteligencia artificial generativa en el cibercrimen y el crecimiento de ataques a infraestructuras críticas. Expertos en el área llaman a fortalecer regulaciones y sistemas de defensa.
Comenzamos el nuevo año y como todo inicio trae desafíos; uno de ellos: la ciberseguridad global. Entre las principales preocupaciones se encuentran el uso malicioso de la inteligencia artificial generativa y el aumento de ataques dirigidos a sistemas de tecnología operativa (OT), fundamentales para infraestructuras críticas como energía y agua.
Y es que según un reciente informe elaborado por OpenAI se detalla cómo diversos cibercriminales han utilizado sus modelos de IA para realizar tareas de fases intermedias en los ciberataques – luego de haber adquirido algunas herramientas básicas, pero antes de desplegar sus ataques, sean de phishing o distribución de malware, por distintos medios. En el mismo informe, la empresa identifica que distintos grupos APT (Amenazas Persistentes Avanzadas) han utilizado la tecnología para, por ejemplo, el debugging de código malicioso, la investigación de vulnerabilidades críticas, el perfeccionamiento de phishing, generación de imágenes y comentarios falsos, entre otras.
La investigadora Fabiana Ramírez Cuenca, de ESET Latinoamérica, señaló que los cibercriminales están aprovechando el potencial de la inteligencia artificial para automatizar ataques y desarrollar códigos maliciosos con mayor precisión. “La IA generativa no solo mejora la creatividad y eficiencia en diversas industrias, sino que también facilita a las delincuentes tareas como la creación de deepfakes, el perfeccionamiento de ataques de phishing y la explotación de vulnerabilidades”, explicó.
Regulación y ética: el gran desafío
Actualmente, los marcos regulatorios para la IA son limitados y varían según la región. En 2023, la Unión Europea implementó el Acta de IA, un modelo basado en riesgos que podría inspirar regulaciones en América Latina, donde solo Perú cuenta con una ley específica. Sin embargo, Ramírez Cuenca advierte: “Para este año 2025esperamos mayor escrutinio sobre los algoritmos y un enfoque en transparencia, privacidad y ética en el desarrollo de la IA”.
Infraestructuras críticas en la mira
Los sistemas OT, encargados de controlar procesos industriales en sectores estratégicos, también están en riesgo. La conectividad digital los hace vulnerables a ataques cibernéticos que podrían generar daños físicos y afectar a millones de personas. Casos como los ataques a la red eléctrica en Ucrania son ejemplos del impacto potencial.
De esta manera los expertos anticipan que en 2025 los cibercriminales intensificarán sus esfuerzos para explotar estas vulnerabilidades, haciendo prioritario el fortalecimiento de la ciberseguridad en sistemas OT, por lo que «es imperativo adaptar nuestras defensas y establecer marcos legales que protejan tanto a usuarios como infraestructuras críticas», concluye Ramírez Cuenca.


