Por: Verónica Brevis, Jefa de Programa Transversal de Innovación y Emprendimiento de la Sede de Viña del Mar de Duoc UC.
La implementación de una cultura innovadora en nuestro país requiere paciencia, perseverancia y una estrategia bien definida. En muchos lugares, el desafío no radica en la falta de ideas brillantes, sino a superar las barreras culturales arraigadas que obstaculizan el cambio y la adopción de nuevas formas de pensar.
En la edición “Una radiografía de la sociedad” de ChileDice,se señala que los chilenos tienen una serie de características dominantes, entre las más importantes, “la resistencia al cambio”, entendida como la oposición a la incomodidad que genera la adaptación a nuevas formas, entornos o circunstancias.
La modificación de esta resistencia requiere un cambio profundo en la mentalidad colectiva que abarca desde cómo se perciben los errores hasta cómo se valora la creatividad y se fomenta el riesgo calculado.
Está comprobado que mantenerse en estado de confort en tiempos prolongados, tiene desventajas como el estancamiento, la falta de desarrollo, la obsolescencia, y en el ámbito de la innovación el desincentivo de la creatividad, la resolución de problemas, la presentación de nuevas ideas y relación sana con el fracaso.
También existen ciertas resistencias en las estructuras empresariales, las jerarquías aún son rígidas en cuanto a quién, y a cómo se toman las decisiones dentro de una organización, lo que su a vez genera dificultades en el desarrollo de ideas más disruptivas, sofocando la creatividad y la capacidad de respuestas necesarias para una innovación ágil.
No obstante, estamos reconociendo la importancia estratégica de la innovación y se están implementando políticas para fomentarlas, esto incluye incentivos fiscales para startups, fondos para investigación, inversión en infraestructuras que apoyen la innovación y los programas educativos que promueven la creatividad y solución de problemas desde una edad temprana.
Además, Chile ha estado trabajando activamente para mejorar su capacidad de innovación en los últimos años. Algunas de las áreas clave de mejora incluyen el desarrollodel ecosistema emprendedor con un aumento considerable de fondos de capital de riesgo que apoyan a nuevas empresas innovadoras y tecnológicas, educación y formación, colaboración público-privada que promociona las alianzas entre el sector público, privado y académico para impulsar la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico.
Esto demuestra que, pese a que culturalmente existen desafíos importantes, se evidencia una clara intención y ánimo de modernizar el pensamiento, y de desarrollar la capacidad de innovación en la mirada cotidiana para la mejora social continua.


