El programa, fruto de una colaboración entre Santo Tomás Viña del Mar y la Municipalidad de Valparaíso, busca proporcionar herramientas técnicas en administración y marketing, así como técnicas de repostería y manipulación de alimentos.
La Escuela de Microemprendimientos Familiares, organizada por Santo Tomás Viña del Mar y la Municipalidad de Valparaíso, ha comenzado su segunda versión con la participación de 25 emprendedoras porteñas. La iniciativa se desarrolló en el Mercado Puerto, donde se destacó la importancia de la profesionalización y formalización de los negocios locales.
Con la presencia de figuras clave como el rector de Santo Tomás Viña del Mar, Daniel Olivares, la subdirectora de la Dirección de Desarrollo Económico y Cooperación Internacional, Verónica Paiva, y el director regional de Sercotec, Joussen Arteaga, se dio inicio a la segunda versión de la Escuela de Microemprendimientos Familiares. Esta iniciativa tiene como objetivo proporcionar a los emprendedores y emprendedoras herramientas técnicas que les permitan profesionalizar y formalizar sus negocios.
Durante el curso, los participantes recibirán formación en administración y marketing, así como en técnicas de repostería y manipulación de alimentos. Antonio Mella, jefe de carrera Técnico en Administración del Centro de Formación Técnica Santo Tomás Viña del Mar, destacó la importancia de estas habilidades para evitar la caída de empresas por mala administración de recursos. “Le vamos a enseñar cómo manejar los costos asociados a la implementación de los insumos, cómo manejar el precio de venta en función a cuánto me costó hacer el producto y qué elementos participan en los costos”, explicó Mella.
Además, José Onetto, director de carreras del Área Gastronomía y Turismo del CFT Santo Tomás Viña del Mar, subrayó la relevancia de la higiene y la manipulación correcta de alimentos, especialmente para aquellos emprendedores que trabajan desde casa. “Son conocimientos que tienen que saber cuando quieran formalizarse”, indicó Onetto.
Adriana Saavedra, directora de Desarrollo Económico y Cooperación Internacional, elogió esta colaboración público-privada, afirmando que «va en directo beneficio de nuestras comunidades, quienes podrán capacitarse para poner aún más en valor sus ideas de negocio que les permita acceder a una mejor economía familiar».
Entre las emprendedoras participantes, Paola Pardo, dueña del emprendimiento de repostería «Dulces Torpederas», expresó su entusiasmo por potenciar su negocio y adquirir más conocimientos en administración. Raquel Reid, quien ya había participado en la primera versión de la Escuela, decidió profundizar en sus conocimientos y destacó la importancia de esta formación para su desarrollo personal y profesional.
La Escuela de Microemprendimientos Familiares se extenderá hasta septiembre, combinando clases teóricas y prácticas para asegurar una formación integral a las emprendedoras porteñas.


