Catalina Herrera, bioquímica, educadora ambiental, experta en gestión ambiental y fundadora de Mapa Verde, contó su historia sobre la labor que desempeñó durante los incendios de Valparaíso y Viña del Mar, seleccionando, reciclando y reparando más de 10 mil toneladas de ropa.
Los megaincendios que afectaron a Valparaíso y Viña del Mar, en los años 2014 y 2022 respectivamente, dejaron una gran población afectada, más de 400 viviendas quemadas en ambos siniestros y grandes toneladas de desechos de todo tipo. Con la ayuda de voluntarios, autoridades y particulares, se logró poco a poco, aminorar la angustia y el desconsuelo de las familias. Ante este desolador panorama, Catalina Herrera, se posicionó como una ficha crucial para la tragédia, ya que identificó un problema poco mencionado que dejan los desastres como éste y que tras un arduo trabajo, logró ayudar no sólo a las y los afectados, si no también a toda la comunidad y el medio ambiente.
Catalina Herrera, fundadora de Mapa verde, logró identificar que tras los incendios, las toneladas de ropa que quedaban en los lugares siniestrados era de proporciones y que, además, existía muy poco conocimiento sobre qué hacer con ella. Según su relato, acostumbraba a seleccionar la ropa y aquella que estaba dañada, simplemente se retiraba y se lanzaba a los vertederos, contaminando y aumentando los residuos. Es por ello, que Catalina se presentó en ambos municipios afectados y se ofreció como voluntaria para organizar, seleccionar, reparar y gestionar la ropa donada por terceros y recolectada del incendio.
“En Valparaíso, hubo una excesiva donación de ropa, al menos 10 camiones se fueron al relleno sanitario, había en la calle, cerros, universidades, etc. Había fotos de personas diciendo, “está lleno de ropa” y claro, antes esa situación decidí actuar (…) Cuando pasó en Viña del Mar, ya sabía lo que ocurriría y decidí anteponerme a la situación e inmediatamente, me acerqué a la Municipalidad ofreciéndome como voluntaria para gestionar todo el tema de la ropa, donaciones, acopio y gestión”, relató Catalina Herrera.
Con respecto a su motivación, Herrera sintió que era importante poder actuar y, además, educar sobre la gestión de ropa en desuso, ya que en Chile se acostumbra mucho a reciclar la ropa, por ende se selecciona, se procesa y se transforma en otro material como lanilla, que posteriormente, es utilizada para crear nueva ropa. ¿Dónde está el problema para ella?, bueno, la lana que se hace con esa ropa tiene al menos 60% de plástico, entonces cuando es lavada, estás lanzando micro plástico nuevamente al mar, por lo que para ella, no es una solución real. “Yo había hecho un proyecto de Economía Circular Textil, dónde habíamos visto con otras dos profesionales, las posibilidades que hay para hacer con la ropa, antes de reciclarla, que es lo última opción de la Economía Circular”, indicó la fundadora de Mapa Verde.
Ante la presión de que toda la ropa fuese llevada al reciclaje y por ende, fuese molida para hacer lana, Herrera decidió actuar, ya que considera que es fundamental categorizar la ropa de la forma adecuada.”Es importante entender que el reciclaje es importante en la economía circular, pero no es lo más importante, de hecho, es lo último. Por eso es tan importante definir los filtros de categorización. La ropa que esté rota, se repara, la ropa que está manchada, se limpia, la ropa que está gastada, se renueva y si todo lo anterior no se puede, se recicla” señaló Catalina.
Una vez a cargo del acopio de Viña del Mar, Catalina Herrera junto a los voluntarios lograron categorizar la ropa que era donada, siempre pensando en el objetivo de que la ropa no llegue al relleno sanitario, no sólo por el daño que eso provoca, si no, porque para ella, cada prenda tiene una huella ecológica pero también social. Catalina, también fue enfática en señalar que muchas veces las donaciones dejan al descubierto otros problemas sociales, como la acumulación excesiva de ropa en los hogares chilenos y también la falta de empatía de la sociedad, que muchas veces disfraza solidaridad con deshacerse de su ropa en desuso. “Muchas veces llegó ropa rota, sucia, con hongos, hasta disfraces. Creo que cuando vas a ayudar, debes acero con empatía y realmente ayudar, enviar una ropa rota o sin un botón, claro puede ser fácil de arreglar, pero no para una persona que no tiene hogar”.
La creadora de Mapa Verde, Catalina Herrera, fue enfática en señalar que es importante que a través de estas situaciones de emergencia, podamos recapacitar como sociedad, primero, analizando cuál es la razón del consumo excesivo de ropa, que pasa a tener un valor más allá de su uso, segundo, la poca empatía que hay con respecto a cómo ayudar al momento de donar ropa en una tragedia, como los mega incendios de Valparaíso y Viña, a su vez, la falta de conocimiento sobre la categorización de la ropa en desuso y cómo, día a día, son arrojadas prendas, que aún pueden tener vida útil, a vertederos sanitarios. “Las personas estamos viviendo desconectadas de todo, de nuestros pares, de la naturaleza, hasta de nosotros mismos y cuando vives así en una sociedad con esa desconexión, llenas todos los vacíos con cosas vacías como las compras” sentenció la experta en gestión ambiental.
Catalina Herrera
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