Por Cristian Estrada Avalos, Director de I+D+i Eficagua
La inteligencia artificial, y en particular ChatGPT, está revolucionando la forma en que se lleva a cabo el aprendizaje y la enseñanza en todo el mundo, para quienes pueden leer y escribir en español, inglés, alemán, francés, italiano, portugués y ruso; que son los idiomas soportados a la fecha en ChatGPT. En Chile, la incorporación de estas tecnologías en el sistema educativo puede tener un impacto significativo y transformador.
En primer lugar, ChatGPT y otras herramientas de IA pueden personalizar el aprendizaje para cada estudiante. Los algoritmos pueden analizar los datos sobre el rendimiento y las preferencias de aprendizaje de cada estudiante y adaptarse a sus necesidades individuales, ofreciendo una experiencia de aprendizaje más efectiva y eficiente.
Además, la IA puede automatizar tareas repetitivas y tediosas, como la graduación de exámenes y la corrección de tareas, lo que permite a los profesores concentrarse en tareas más importantes y en la interacción directa con los estudiantes. Esto también puede aumentar la eficiencia y la velocidad del proceso de evaluación y mejorar la precisión de las calificaciones.
Otra forma en que la IA puede impactar positivamente el sistema educativo en Chile es a través de la creación de nuevas formas de aprendizaje en línea y a distancia. ChatGPT y otras herramientas de IA pueden ser utilizadas para crear entornos de aprendizaje virtuales interactivos y personalizados que permitan a los estudiantes acceder a la información y aprender a su propio ritmo. Esto es especialmente importante en un país como Chile, donde la educación a distancia y en línea está ganando importancia debido a las consecuencias de la pandemia por COVID-19.
Además, la IA puede mejorar la eficiencia y la efectividad de la enseñanza en el aula también. Por ejemplo, los profesores pueden utilizar herramientas de IA para analizar y monitorear el progreso de los estudiantes en tiempo real y adaptar su enseñanza en consecuencia. También pueden utilizar la IA para personalizar la enseñanza y proporcionar recursos adicionales, como videos y ejercicios interactivos, para ayudar a los estudiantes a comprender mejor el material.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la incorporación de la IA en el sistema educativo también plantea algunos desafíos. Por ejemplo, puede ser difícil garantizar la precisión y la objetividad de las evaluaciones al compararlo con el resultado que podría generar un profesor, motivo por el que es clave que los profesores puedan aprender a entrenar estas herramientas para su beneficio y el de sus estudiantes.
Pero al igual que otras herramientas pedagógicas digitales previas, el potencial de la inteligencia artificial seguirá siendo limitado mientras Chile no tenga a todos sus establecimientos educacionales con un acceso garantizado a internet y con el ancho de banda necesario para entregar una experiencia fluida; en particular cuando pensamos en entornos digitales de aprendizaje potenciados con IA.
Esta columna fue escrita en colaboración con ChatGPT.


