Loreto Zamora Correa
Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica
Vicerrectoría de Investigación e Innovación
Universidad de Valparaíso
Las empresas y su rol en la trasferencia tecnológica son fundamentales desde el punto de vista de la colaboración. Las tecnologías forjadas y desarrolladas en las universidades muchas veces no son capaces de traspasar la barrera de la etapa de laboratorio o el primer prototipaje.
En este punto se necesita de un tercero que invierta y termine la maduración de esta tecnología, pero, lamentablemente, en etapas tempranas de maduración, es muy difícil que el privado se arriesgue financiando el desarrollo; por ello el proceso es dependiente de startups y empresas pequeñas que estén dispuestas a tomar el prototipo y hacerlo avanzar hacia las próximas etapas de maduración.
En la realidad este proceso no ocurre con la continuidad, agilidad y efectividad que quisiéramos, ya que los negocios emergentes también deben sortear innumerables trabas y obstáculos para mantenerse a flote. En este punto, es donde debemos preguntarnos:
¿Son necesarias directrices a nivel de estado, enfocadas plenamente al apoyo de la innovación en Chile? ¿Es necesario beneficiar e impulsar aún más las etapas iniciales del desarrollo tecnológico en las universidades? ¿Se debe trabajar en lineamientos y políticas orientadas a exigir que las grandes empresas, estén obligadas a invertir en innovación abierta?
¿Dónde queremos estar en términos de innovación a nivel global en 30 o 50 años más?
Quizás no sería descabellado plantearnos como nación, (así cómo se lo planteó décadas atrás Corea del Sur) ¿Dónde queremos estar en términos de innovación a nivel global en 30 o 50 años más? Y, a partir de ese horizonte, imprimir recursos y esfuerzos en la fertilización de un ecosistema ligado desde el germen (los colegios y universidades) a la culturización de ciudadanos conscientes. Impulsando que la innovación es aplicable a todo orden de cosas y problemáticas, desde las mas caseras hasta las que permiten reconvertir energías o salvar vidas.
Indudablemente todos los esfuerzos deben orientarnos a generar capital humano calificado, inversión en I+D, participación y constancia del sector público en actividades de transferencia tecnológica, para lograr crear confianza en el sector privado. En síntesis, es un proyecto de innovación como país, donde cada eslabón debe estar involucrado y es, indudablemente prioritario, el espaldarazo del estado para crear confianza y alentar al entorno privado a invertir en empresas emergentes colaborando codo a codo con las universidades donde están las ciencias aplicadas, la ingeniería y el capital humano en formación.
A nivel país es importante destacar el instrumento “Fondo de Innovación para la Competitividad” inserto dentro de la Ley de Presupuesto, que busca incentivar y promover los lineamientos para la formación y desarrollo de la innovación en Chile. Sin embargo, es perfectible considerar que el fondo sigue el razonamiento de la concursabilidad y si repensamos el proyecto de Innovación, orientado hacia dónde queremos llegar como nación en 50 años más, estos fondos deberían dar un giro hacia el apoyo directo según las líneas de trabajo de I+D. Sin duda estamos avanzando, pero nos quedan temáticas por abordar en los años venideros.


