Por Verónica Céspedes
¿Coordinadora Proyecto 100-InES “Innova UV”
Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica
Universidad de Valparaíso
En el último año hemos visto cómo la pandemia ha sacudido la economía regional y global, causando – sobre todo – impactos socioeconómicos de gran magnitud. Un aumento en el desempleo, la disminución de empresas y, principalmente, las pérdidas de vidas, han cambiado radicalmente el panorama de lo que estábamos acostumbrados.
Sin embargo, también hemos presenciado cómo el mundo de la investigación científica, la innovación y el sector empresarial han desplegado esfuerzos para generar respuestas y soluciones a una velocidad vertiginosa, entregando sus capacidades para enfrentar esta crisis.
Somos testigos de cómo la investigación científica, que se veía tan lejana y poco comprendida por el mundo empresarial, se va acercando a soluciones en tiempo real, colaborando de forma global para dar una respuesta a una vacuna y a tratamientos para combatir esta pandemia. También observando cómo la industria está modificando sus procesos de producción para poder contribuir a la fabricación a gran escala de insumos sanitarios esenciales.
Todos estos desafíos definen el rol de la ciencia, la tecnología y la innovación como determinantes para cualquier escenario de salida de crisis, pero que aún nos cuesta entender de qué manera influye en la reactivación económica y en el papel que juegan las empresas.
¿Cómo podemos usar la innovación o cómo nos vinculamos con áreas de investigación?
La tecnología también puede ser percibida como el resultado del proceso de innovación en la forma de generar nuevos productos y servicios, o – también – conceptos de negocio.
La innovación puede nacer en medio de una crisis, pero para poder insertarla en las empresas debemos instalar cambios estratégicos. En toda la organización, generando conciencia en las nuevas formas de operar, buscando siempre el desarrollo empresarial, más que su crecimiento. Ya que el desarrollo hará que la empresa se sostenga y pueda manejar los diferentes cambios en el tiempo, tanto económicos como sociales.
En esta estrategia deberíamos no sólo ser testigos de cómo las universidades, los innovadores y las startups se movilizan para aportar soluciones tecnológicas y creativas a problemas urgentes, sino también ver cuáles son los canales de comunicación con ellos, para negociar y transformarlos en socios estratégicos. Es también clave contar con mecanismos de coordinación eficaces, que permitan que quienes puedan proveer soluciones, sepan exactamente del tipo de requerimientos que estas deben cumplir: Acelerar los mecanismos de retroalimentación de las propuestas, y favorecer un rápido pilotaje.
La innovación jugará un rol clave también en la fase de reactivación, para poder brindar soluciones y facilitar la implementación de nuevos modelos de negocios, todo ello adaptado a las necesidades y capacidades de la región. Ahora hay que cuestionarse cómo puedo acceder a innovación para empresas en el menor tiempo y costo, por lo que la estrategia de vinculación es fundamental para dicha reactivación.


