Carolina Parra, Doctora en Ciencia Mención Física: “Trabajar en ciencias es un camino que se construye y se aprende día a día”

Carolina Parra es Licenciada en Ciencias mención Física por la Universidad de Santiago de Chile, Doctora en Ciencias mención Física por la Universidad Técnica Federico Santa María y Postdoctorado en Sistemas de Baja Dimensión por la Universidad de Stanford. También es Docente del Departamento de Física USM y actualmente es Directora del Laboratorio de Nanobiomateriales USM, donde ha desarrollado diversas investigaciones. Sin embargo, su amor por la ciencia surge desde muy pequeña, inclinándose por esta área mientras cursaba enseñanza media.

“Siempre me interesó el entender qué había detrás de los fenómenos que observaba, desde el comportamiento animal, cambios en el clima, la condensación del agua en un vaso de bebida fría hasta la cicatrización de una herida. Eso es un amplio espectro de disciplinas de las Ciencias Médicas, Físicas, Químicas y Biológicas. Yo creo que fue solo hasta cuando ya estaba en enseñanza media que mi interés se volcó hacia la Física, por la posibilidad que esta ofrece de entender los fenómenos fundamentales de la naturaleza y conocer cómo funciona el universo desde el nivel subatómico hasta el nivel cosmológico”, explica.

Aunque es enfática en aseverar que no se necesita un “don” especial para dedicarse a la ciencia, sí trabajar en esta área requiere disciplina, dedicación, perseverancia y capacidad para afrontar situaciones adversas, especialmente la frustración de un experimento fallido. Según comenta “es un camino que se construye y se aprende día a día”.

La pasión por la ciencia

Trabajar en ciencia es apasionante, al igual que desarrollar investigaciones. Carolina comenzó a conocer este sentimiento mientras estudiaba en la universidad, entendiendo que su perfil era más experimental, es decir, necesitaba vivir la ciencia y no solamente la teoría.

“Las carreras en ciencias requieren un alto grado de especialización. Tanto en las carreras de pregrado, de postgrado y luego en postdoctorado realizas investigación enfocado a alguna problemática específica, así que investigar es parte integral de nuestra formación. Mi campo de estudio es la nanociencia y esta disciplina estaba recién en pañales (desde el punto de vista experimental) cuando entré a la universidad. La idea detrás de la nanociencia es que si tú reduces el tamaño de un material a un tamaño muy, pero muy pequeño (a la mil millonésima parte de un metro) aparecen nuevas propiedades que el material no presentaba antes”, expresa.

Para entenderlo entrega un ejemplo: “el oro es dorado, pero cuando tienes nanopartículas de oro sus propiedades ópticas cambian y pueden verse rojas, naranjas o incluso moradas. De la misma forma pueden surgir nuevas propiedades magnéticas, eléctricas o mecánicas. La verdad es que lo ‘nano’ está presente en la naturaleza desde hace mucho, donde los vibrantes colores de una mariposa o el hecho que las flores de loto estén siempre limpias, por ejemplo, tienen que ver con estructuras nanométricas de origen biológico”.

Dos líneas de investigación

El trabajo de Carolina se enfoca en dos líneas de investigación principales. La primera se trata de innovación basada en nanociencia, donde busca desarrollar soluciones tecnológicas en base a nanomateriales para mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental en industrias de gran relevancia para la economía nacional, como la minera y la de salmonicultura.

“Aquí hemos podido desarrollar productos modificados a nanoescala que permiten reducir el consumo energético de procesos de extracción minera en un 50% o hacer más sustentable el proceso de cultivo de salmones. Ya tenemos varias patentes al respecto. Para estos desarrollos hemos tenido que aprender a trabajar estrechamente con empresas, que es algo que está un poco lejos de la clásica forma de trabajar en ciencias, así que fue un interesante aprendizaje”, añade.

Su segunda línea de investigación está más centrada en ciencias básicas, especialmente en materiales topológicos que presentan interacciones muy fuertes entre sus componentes y que no pueden ser descritas por la física clásica, por lo que se debe recurrir a la física cuántica.

“Recientemente se descubrió que las propiedades topológicas en la estructura de un material rompen con varios paradigmas que creíamos establecidos, lo que ha permitido descubrir nuevos materiales con propiedades electrónicos que no podíamos intuir. En nuestro Laboratorio de Nanobiomateriales fabricamos y estudiamos estos materiales con la esperanza de algún día poder emplearlos en dispositivos de computación cuántica”, explica.

Reconocimientos y Laboratorio de Nanobiomateriales

Los reconocimientos que ha recibido por su trayectoria son diversos, porque se deben a distintas etapas de su proceso formativo, sin embargo, destacan dos. En 2007 obtuvo la beca for Women in Science de L’Oreal UNESCO que reconoce la labor de mujeres dedicadas a las ciencias. “En ese momento estaba pasando por una etapa de cuestionamiento por mi decisión de dedicarme a la investigación y este estímulo me permitió reafirmar mi camino”, recuerda.

También recibió el reconocimiento como Maestra Destacada y de Excelencia por su labor docente en la Universidad Santa María, oportunidad que le “llena de orgullo por lo importante que considero este rol en la formación de profesionales y personas”, comenta.

Actualmente, Carolina es Directora del Laboratorio de Nanobiomateriales USM, espacio que nace en 2016 y está integrado por estudiantes e investigadores con diversas áreas que van desde la biología, bioquímica, física, biotecnología e ingeniería, fomentando la colaboración interdisciplinaria en proyectos en la interfaz nanobio.

“Siempre quise tener un laboratorio donde mi grupo de investigación pudiese desarrollar todo su potencial. Crear este laboratorio multidisciplinario fue un proceso de varios años, pero me llena de orgullo todo lo que hemos logrado. Nuestro grupo lo integran estudiantes e investigadores de distintas disciplinas que trabajamos en torno a la nanociencia. Para resolver las problemáticas de gran complejidad que abordamos en nuestro trabajo necesitamos unir los esfuerzos de especialistas en distintas áreas de la Ciencia e Ingeniería”, comenta.

El equipo está integrado por físicos, ingenieros químicos, ingenieros mecánicos, biotecnólogos e ingenieros metalúrgicos, donde la interdisciplinariedad les permite potenciar el aprendizaje diario y colectivo.

“Como grupo hemos obtenido varios fondos públicos para desarrollar nuestra investigación, también hemos patentado tecnologías y publicado artículos de alto impacto. Adicionalmente, contribuimos al balance de género en ciencias (que sigue siendo deficiente a nivel mundial) al tener más mujeres estudiantes e investigadoras que hombres”, comenta.

Mujeres en STEM

De acuerdo a las estadísticas de la UNESCO publicadas en el año 2019, en Chile un 33,1% de las investigadoras son mujeres, mientras según datos recogidos por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género solo 1 de cada 4 matrículas de áreas STEM en 2018 son de mujeres. La brecha aún es evidente.

“Creo que mujeres atraen más mujeres. Cuando un director de un grupo científicos o un profesor de ciencias es mujer, genera el mensaje de que trabajar en ciencias no es algo excluyente para mujeres. La presencia de modelos a seguir en el área científica puede inspirar a otras niñas o mujeres a seguir el mismo camino. En mi experiencia no es la falta de capacidades o motivación lo que limita a las mujeres a seguir el camino de la investigación científica, sino más bien una discriminación que no siempre es explícita y que puede incluso relacionarse con la falta de modelos femeninos a seguir”, reflexiona.

Además, agrega que a nivel de sociedad continuamos perpetuando los antiguos “roles femeninos” que permean en la educación de las niñas y en sus decisiones futuras. “En este sentido espero con ansias que, con el surgimiento de los movimientos feministas en todo el mundo, esta brecha sea corregida, así no se perderá un inmenso capital humano que en estos momentos está siendo desperdiciado. Por supuesto veo algunos gestos, como por ejemplo el nombramiento de dos Seremi de Ciencia que son parte del recientemente formado Ministerio de Ciencia. También como grupo de Nanobiomateriales tratamos de contribuir al ponernos como meta realizar la mayor cantidad de actividades de divulgación científica a niños y niñas de colegios de la región, para que puedan inspirarse al ver a mujeres apasionadas por su trabajo en ciencia. Creo que esto, más que cualquier otra cosa en que trabajamos, debe ser nuestra prioridad”, finaliza.

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