Walter Rosenthal es Director de Incubación y Negocios de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, unidad que tiene a cargo organizaciones como el Hub Global PUCV y Chrysalis, la Incubadora de Negocios PUCV.
El Hub Global PUCV es un espacio de trabajo colaborativo que nace en el año 2015 con el objetivo de potenciar la innovación abierta en la región, a través actividades que facilitan la sinergia de diversos actores del ecosistema, como emprendedores, instituciones, organizaciones, empresas y gobierno local.
-Desde tu experiencia en temas de emprendimiento e innovación, ¿cuál es tu mirada respecto a la asociatividad en la región?
-Creo que la asociatividad está en un desarrollo incipiente. Cada vez hay más muestras de trabajo colaborativo entre distintos actores, pero la historia y también las experiencias que se han hecho en conjunto me permiten concluir que estamos recién partiendo. Creo que todavía nos manejamos más con la desconfianza y hay bastantes instituciones que todavía se manejan bajo la lógica de actuar por separado, pero yo creo que se va avanzando, porque hay muestras significativas de que se pueden hacer las cosas de manera asociativa.
-Todavía estamos en desarrollo…
-Yo tengo la idea de todavía nos queda por hacer. Creo que hay cosas que tienen que ver con hacer visible aquellos casos en los cuales la asociatividad consiguió resultados notables que no se podrían haber conseguido con estrategias más individuales. Creo que ese es un camino: hacer visible esos ejercicios. Por otro lado, también creo que hay que avanzar en la calidad de la asociatividad. A ratos siento que se articulan muchas acciones que son poco efectivas. Nos juntamos, abrazamos y celebramos, pero en lo concreto, en el beneficio que se consigue de esa sinergia, queda poco.
-¿No todas esas articulaciones entregan resultados positivos?
-Hay muchas reflexiones y conversaciones donde decimos que tenemos que sumarnos, que hay que hacer todo esto juntos, pero yo también siento que nos hace falta aprender cómo se trabaja de manera colaborativa. Creo que cuando uno convoca a colaborar tiene que tener claro cómo los que están siendo convocados suman en sus experiencias individuales para participar en la experiencia colectiva, porque yo, por lo menos, lo visualizo como una entrega, pero también como una reciprocidad. No necesariamente en el mismo momento, pero si yo me involucro en un proyecto colaborativo puede que en el primer año no reciba ningún retorno para mí o para la organización que represento, pero sí en el largo plazo debería haber una relación sinérgica en el proceso. Siento que muchas veces se invita a colaborar por el sólo hecho de colaborar y no se tiene claro cómo los que participan van a ganar o cómo se van a involucrar en una situación donde todos juntos ganamos.
-En ese sentido, la colaboración debe ser más concreta…
-Siento que constantemente estamos tocando la campana de venir a colaborar, pero no tenemos tan claro cómo es eso de que si nos juntamos ¿qué conseguimos? ¿cómo somos más eficientes para que este llamado a todos nos convenza de que en el largo plazo vale la pena seguir trabajando bajo esta mirada? Creo que la colaboración no puede ser solo un slogan, tiene que tener más cuerpo. Siento que estamos hoy en día muy embriagados con esto de que está súper bonito trabajar de manera colaborativa, pero todavía no aprendemos cómo hacerlo bien y nos invitamos a un montón de mesas donde no vale la pena invitar a todos, porque realmente no es por volumen, sino por redes de calidad que se colaboran. Creo que es mejor hacer una mesa de cinco personas donde realmente las cinco personas se involucren, los cinco puedan aportar y los cinco puedan generar una relación de más largo plazo.
-¿Cómo te gustaría que fuese esa colaboración?
-A mí me gustaría que fueran bien concretas, que sean bien transparentes en la lógica de saber qué está buscando el que invita a que se trabaje de manera colaborativa y bien descartada de los egos. Creo que hay muchas inseguridades y ciertas figuras se sienten amenazadas si es que llegan otras. Sin embargo, soy un optimista. La asociatividad ya llegó y se va a quedar, pero estoy seguro que en nuestra región, en nuestra ciudad y en nuestro ecosistema de emprendimiento de la innovación, estamos recién partiendo en la colaboración. Nosotros estamos intentando que las empresas de tamaño medio o tamaño grande u organizaciones con un volumen significativo de demanda, planteen desafíos de innovación para que otros los colaboren para resolverlos, pero no con el afán de colaborarles por colaborarles, sino que esa colaboración le va a resolver el problema.

*Entrevista publicada en la edición #9 de la revista La Quinta Emprende https://goo.gl/oMXan6


