
TECHO es una organización presente en Latinoamérica y el Caribe, que busca superar la situación de pobreza que viven miles de personas en asentamientos precarios, a través de la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios.
Buscando este objetivo, la organización desarrolla programas para fortalecer y fomentar el emprendimiento entre los pobladores de los campamentos, como por ejemplo con los Talleres de Aprendizaje Popular (TAP), que son cursos desarrollados por y para vecinos de la comunidad, en el cual se entregan herramientas para el trabajo por medio del aprendizaje de un oficio.
Además, existe el Programa de Emprendimiento, que tiene como misión apoyar, acompañar y fortalecer las iniciativas de negocios, desarrollando las capacidades y habilidades de los emprendedores. Todo esto es posible gracias al trabajo conjunto con los voluntarios, acceso a una serie de herramientas que el programa pone a disposición y la vinculación a organizaciones públicas y privadas que permitan financiar sus iniciativas.
En la Región de Valparaíso, el programa de emprendimiento se realiza con la Incubadora Social de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, GEN-E. Actualmente, TECHO-Chile Valparaíso trabaja con 23 emprendedoras, entre quienes destacan Jessica Morales, del campamento Manuel Bustos en Achupallas y Claudia Verdejo, del campamento Granadilla 4 en el sector de Miraflores Alto.
Jessica Morales: “Hay que ser perseverante”
Como una respuesta a la inquietud laboral y económica y para compatibilizar los tiempos con el cuidado de sus hijos, desde el año 2014 Jessica Morales distribuye y comercializa artículos de limpieza a las administraciones de diferentes edificios en la región. En 2015, ingresó a Gen-E en búsqueda de crecimiento para su negocio “Opción Limpia, proveedor para edificios”.
“Comenzamos con tres edificios y ahora estamos con 45. Nos ha ido bien, pero hay que ser perseverante, hay mucha competencia. Pretendo que este año sea mucho mejor, porque estaremos full con esto, en los dos años anteriores nos dedicamos a armar la empresa, contar con los productos y aumentar el capital para abarcar a más edificios”, comenta Morales.
Entre las metas de Jessica está instalarse con una tienda física en Viña del Mar. “Hasta el momento hemos cumplido todas las metas que nos hemos propuesto. Por ahora, queremos vender en el día a día y para eso debemos tener un local. Además, queremos contar con los recursos necesarios para establecernos y velar por la educación de mis hijos”, agrega.
Además, explica que este año es decisivo para determinar si el negocio les funciona o no. “Fue un año de trabajar intensamente, sin tocar un peso. La ganancia la invertimos en más mercadería. Fue mucho trabajo, pero vale la pena completamente. Y este año sabremos si funciona, porque trabajaré junto a mi marido de manera full en esto, nos dedicaremos completamente”.

Claudia Verdejo: “A quienes teman por empezar un emprendimiento, el consejo que doy es que se atrevan y tengan fe en ellos mismos”
Tapicera autodidacta, Claudia Verdejo comenzó hace más dos años con su proyecto “Confecciones Claudia Vero”, motivada por el trabajo realizado por ella misma con el respaldo de su cama. “Tuve la idea de publicarlo en Internet. Ahora tengo clientes y mi página en Facebook”, dice. Además, ha participado como profesora en los Talleres de Aprendizaje Popular, donde enseña el oficio de la tapicería y reciclaje.
“He sido profesora en tres talleres de las comunidades. Fue linda una experiencia. Me gusta que las mujeres aprendan a potenciarse, tanto como persona, como mujer, como para aportar económicamente en la casa. Por eso, una de mis metas es continuar siendo tallerista y que ojalá abarque a más mujeres”, comenta.
La otra meta de Claudia es contar con un taller propio donde pueda desarrollar su trabajo en el tapizado de muebles, como sillas, sillones y camas. “Siempre he querido tener un proyecto personal que me den estabilidad y tranquilidad. Nunca he tenido miedo de hacer cosas. Si no me resulta, lo vuelvo a intentar. A quienes teman por empezar un emprendimiento, el consejo que doy es que se atrevan y tengan fe en ellos mismos, porque uno va aprendiendo con el tiempo. Es algo bonito, entretenido y nos ayuda como personas”, explica.
Además, valora la labor de TECHO en el apoyo que entrega a las comunidades. “Si no fuera por la unión que se genera entre voluntarios y las comunidades, no se crearían estos espacios. El lazo que existe es un aporte muy bueno. Además, en los talleres nos ayudan económicamente con herramientas y materiales”, finaliza.

*Entrevista publicada en la edición #7 de la revista La Quinta Emprende, disponible en http://198.37.123.65/~laquinta/todas-las-revistas/


