«Innovación ¿social?»

Por Waldo Valderrama
Académico USM

¿Cómo concebir una innovación que sea social? Cada llamado a concurso de agencias de financiamiento de proyectos de innovación social reactiva la pregunta diferenciadora básica: ¿Qué hace que alguna propuesta de acción sea “social”? ¿Es porque ayuda al que tiene mucho menos? ¿Es porque involucra a muchos? ¿Es porque cambia el modo de vida de grupos con sus bienes, costumbres y credos? ¿Es porque crea vínculos? ¿Es porque favorece “el bien común”?

Un hilo conductor puede ser la “inclusión”, el crear oportunidades para que mi o nuestro modo de vida sea adoptado o recuperado por los “excluídos”: Sé como nosotros, ten lo que nosotros, haz lo que nosotros. Un subconjunto de la exclusión es la carencia. Si el crédito es la clave de una vida sin quiebres, inventemos el microcrédito. Si la Internet comunica, facilitemos su uso con teléfonos y redes accesibles. Si un kilo de harina es mucho, inventemos el envase de un octavo. Si lo perdiste todo en un incendio o terremoto, techos. Ponte en su lugar.

Hay otras formas de pensar lo social. La Internet celular puede simplificar la distribución de productos agrícolas, vinculando con nombre y apellido al productor con el consumidor final, sin necesidad de los intermediarios en ferias o supermercados, mejorando el margen para el productor y el precio para el consumidor. Ponte de acuerdo y haz tus pedidos por Whatsapp.

Si sientes que desconoces qué puede ser necesario o útil, ve, conversa y aprende de la realidad visible e invisible de tus interlocutores. Lo menos que te ocurrirá es que se te amplíe el mundo. Los pequeños mineros muchas veces producen a ciegas, sin instrumentación ni conocimiento de los indicadores de eficiencia de sus plantas, lo que eleva sus costos y los hace más vulnerables a las caídas de precios. La inclusión puede partir por instalar unos pocos sensores de bajo costo que transmiten a la nube produciendo un reporte diario en forma de indicadores y acciones recomendadas. Sin embargo, si el reporte no se lee, no hay inclusión. Si eres lo suficientemente afortunado y flexible para resistir la negación, entonces quizás puedas construir un proyecto de producción conjunto que cree un nuevo grupos con sus bienes, costumbres y credos.

*Columna publicada en la edición #6 de la revista La Quinta Emprende: https://issuu.com/laquintaemprende/docs/lqe-revista6 

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