El uso de herramientas digitales puede mejorar la memoria, fortalecer la atención y retrasar el deterioro cognitivo en personas mayores. En Chile, el Fondo 55+ de Entel impulsa seis iniciativas que están demostrando cómo la inclusión digital puede transformarse en bienestar y envejecimiento activo.
Durante mucho tiempo se pensó que la tecnología pertenecía solo a los jóvenes. Sin embargo, la evidencia clínica y la experiencia de miles de personas mayores han demostrado lo contrario: aprender a usar un teléfono, una aplicación o una red social puede estimular la mente, mejorar la memoria y fortalecer la autoestima.
Según la doctora Cristina Meneses, geriatra de Clínica INDISA, la interacción con dispositivos digitales tiene un efecto directo sobre la actividad cerebral. “Cada vez que una persona mayor se enfrenta a un nuevo desafío digital activa la memoria, la atención y la flexibilidad cognitiva”, explica la especialista.
La doctora agrega que los beneficios son más visibles cuando existe un interés genuino por la tecnología. “Cuando hay gusto por explorar y aprender, el proceso se vuelve placentero y la estimulación cognitiva es real. En cambio, si se obliga y se genera frustración, el efecto puede ser el contrario”, comenta.
Por eso, subraya la importancia de promover espacios donde las personas mayores puedan acercarse al mundo digital a su propio ritmo, con acompañamiento y objetivos significativos. Actividades como juegos de razonamiento, clases virtuales o videollamadas con familiares no solo estimulan funciones cognitivas, sino que refuerzan la autonomía y la conexión social, dos pilares del bienestar emocional.
Ese vínculo entre tecnología, autonomía y salud mental es precisamente el foco del Fondo 55+ de Entel, un programa que impulsa seis proyectos desarrollados junto a universidades y fundaciones en distintas regiones del país: OpenSeniors, Conectadas 55+, Silver Finances, Monitores Digitales Mayores, Reactívate para Revivir y Mapeo Participativo y Autonomía Digital.
Todas estas iniciativas buscan reducir la brecha digital y fortalecer las competencias tecnológicas de las personas mayores, promoviendo la participación activa y la confianza en el uso de herramientas digitales.
La gerenta de Sostenibilidad y Comunicaciones de Entel, Francisca Florenzano, destaca que la inclusión digital es una oportunidad para transformar la manera en que Chile envejece. “Envejecemos como país, y eso es una buena noticia si lo hacemos entregando oportunidades. La inclusión digital es clave para una vejez activa y saludable. Con el Fondo 55+ queremos que la tecnología sea una herramienta de bienestar, no una barrera”, afirma.
A la fecha, el Fondo 55+ ha beneficiado a más de 5 mil personas entre participantes directos e indirectos, con 45 capacitaciones en nueve regiones. Los resultados muestran un impacto concreto: más adultos mayores se sienten capaces de usar su teléfono, acceder a información útil y participar en espacios digitales que mejoran su autonomía y conexión social.
Más allá del aprendizaje técnico, estos programas contribuyen a combatir la soledad, fortalecer la autoestima y mantener la agilidad cognitiva. Los espacios de formación y acompañamiento digital han demostrado ser también instancias de encuentro intergeneracional, donde los adultos mayores comparten experiencias, enseñan y aprenden de otros, redefiniendo su vínculo con la tecnología.
El desafío hacia adelante, coinciden los expertos, es ampliar estas experiencias, integrarlas en las políticas públicas y fomentar un ecosistema de inclusión digital sostenible, donde la tecnología sea sinónimo de participación, dignidad y bienestar en la vejez.
Esta nota es parte del seguimiento permanente de La Quinta Emprende al ecosistema de innovación social e inclusión regional.
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