Por Walter Rosenthal, director de Quintil Valley.
La reciente publicación del Diario Financiero volvió a poner sobre la mesa una tensión estructural que condiciona el desarrollo de Chile: el centralismo en la toma de decisiones, la distribución de recursos y el diseño de políticas públicas. Una preocupación que también se refleja en los resultados del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Chile 2024, donde se evidencia que la intención de emprender en el país ha caído a su nivel más bajo en una década.
Para Walter Rosenthal, actual director de Quintil Valley y figura clave en la articulación de ecosistemas regionales de innovación, este escenario no es casual. “La falta de oportunidades reales para innovar y emprender fuera de la Región Metropolitana desincentiva a personas con talento, conocimiento y redes. Innovar desde regiones sigue siendo cuesta arriba”, afirma.
Desde Quintil Valley, Rosenthal lidera la aceleración de soluciones tecnológicas con foco en industrias estratégicas como la minería, impulsando conexiones efectivas entre startups, universidades, centros de I+D y grandes compañías. Su trabajo ha trascendido las fronteras de la Región de Valparaíso, generando impacto en distintas zonas del país y también en Perú, donde ha promovido una visión de desarrollo basada en la innovación contextualizada y la colaboración intersectorial.
Además de su rol en el mundo empresarial, Rosenthal ha sido un actor activo en gremios, mesas técnicas y redes de innovación regional, aportando desde la estrategia, el diseño de políticas públicas y la articulación territorial. Su trayectoria lo ha llevado a impulsar agendas en ámbitos como la diversificación productiva, la innovación sostenible y la formación de capital humano, con un enfoque siempre centrado en el fortalecimiento de capacidades locales.
“Hay una visión todavía muy centralista sobre dónde ocurre la innovación. Pero hoy, Valparaíso tiene todo para ser un polo de innovación tecnológica: universidades de primer nivel, capital humano calificado, ecosistemas emprendedores dinámicos y sectores productivos desafiantes. Lo que falta es voluntad política e institucional para empoderar los territorios”, agrega.
Los resultados del GEM 2024 también advierten sobre una baja percepción de oportunidades y un creciente temor al fracaso. En palabras de Rosenthal, esto se explica por la falta de políticas diferenciadas para realidades locales: “Las reglas del juego son iguales para todos, pero los contextos son radicalmente distintos. Una startup que nace en Quillota o San Antonio no tiene el mismo acceso a financiamiento, redes o vitrinas que una de Las Condes”.
Frente a este escenario, Rosenthal propone una agenda de innovación verdaderamente descentralizada, que integre a los territorios como protagonistas: “No se trata solo de desconcentrar fondos, sino de transferir poder de decisión. Que los territorios definan sus prioridades, y que los gremios, la academia, el Estado y las empresas puedan dialogar desde su propia realidad”.
Desde La Quinta Emprende, compartimos esta mirada. Porque si queremos recuperar la intención de emprender en Chile y proyectar una economía innovadora y resiliente, no basta con buenos discursos. Se requiere acción decidida, visión territorial y compromiso con las regiones.


