A la hora de equipar el hogar, son muchos los elementos que se consideran indispensables y, para los amates de buen comer, la parrilla es uno de ellos.
Este objeto, al día de hoy, continúa dotado de importancia por el valor cultural y social que posee y, además, por lo que significa gastronómicamente hablando.
Ya sea que se trate de la típica parrilla a carbón o uno de los modos más modernos, lo cierto es que la misma es capaz de mantenerse, aunque pase el tiempo, como un punto central al momento de organizar comidas con amigos o familia.
Las parrillas a carbón, como la demás variedad, además, son capaces de conservar los nutrientes de los alimentos y permiten experimentar un montón de preparaciones para que cada encuentro o reunión sea único.
Una parrilla a gas pequeña en un balcón o una tradicional de mayores dimensiones es sinónimo de eventos sociales y parte de la cultura. Es capaz de adaptarse a las preferencias de cada persona al permitir la preparación de una interesante variedad de comidas como, por ejemplo, carnes, pescado, verduras y frutas.
De acuerdo a la técnica utilizada, se puede tener sobre la parrilla un total control de la temperatura para que los alimentos lleguen a su punto justo.
Tipos de parrillas y sus principales características
Escoger la parrilla ideal es una decisión que puede, sin dudas, marcar una diferencia en los encuentros al aire libre.
Actualmente, en el mercado existe un interesante abanico de posibilidades de acuerdo a las preferencias, necesidades y presupuesto del usuario.
Parrilla a carbón
Es la tradicional y la más popular, ya que los amantes del asado la prefieren por sobre otro tipo.
Para su funcionamiento, la parrilla a carbón requiere de carbón vegetal lo que, además, aporta un sabor ahumado típico a los distintos tipos de carnes que se cocinen.
Siempre es buen momento para adquirir alguna de las parrillas a carbón en oferta, pues permiten el control de la temperatura y el sabor que le quede a la comida es inigualable.
Aunque para algunas personas este tipo de parrilla significa inversión de tiempo y esfuerzo para el encendido, para otras es, justamente, un verdadero ritual que hace a la esencia de los encuentros.
Parrilla a gas
La parrilla a gas es una buena opción para aquellas personas que prefieren rapidez y facilidad al momento de utilizarla. El funcionamiento se da mediante gas propano o natural y el control de la temperatura es exacto gracias a la perilla reguladora.
Las parrillas a gas en oferta son sumamente conocidas porque su encendido es rápido como consecuencia del botón que poseen, lo que permite cocinar de una manera veloz y con eficiencia.
Por supuesto que, a diferencia de las parrillas a carbón, este tipo no aporta el sabor ahumado a los alimentos.
Parrilla eléctrica
Es perfecta para los que viven en departamentos o espacios reducidos en donde no es posible utilizar otro tipo de parrilla. La parrilla eléctrica, tal como lo indica su nombre, necesita encontrarse conectada a una toma de corriente para funcionar y no se necesita ser un experto culinario para poder utilizarla.
La parrilla eléctrica con tapa es ideal para utilizar en interiores o en sitios en donde no está permitido el uso de una parrilla tradicional a carbón o a gas y su potencia suele ser menor si se la compara con la variedad anterior.
Parrilla a leña
Es similar a la de carbón, pero el combustible es la madera. La leña añade un sabor más pronunciado que, a su vez, varía de acuerdo al tipo de madera que se utilice.
A diferencia de las parrillas eléctricas, se necesita un buen espacio en donde ubicarla porque genera bastante humo y el control de la temperatura suele ser más complejo.
Qué factores considerar al momento de escoger una parrilla
Encontrar la parrilla perfecta es fundamental para los que disfrutan de la gastronomía en todo momento y, para que la elección sea satisfactoria, es importante reparar en algunos detalles.
- Tamaño y capacidad: la cantidad de quemadores determina cuántos alimentos pueden cocinarse en simultaneo y la capacidad de tener un control distinto de la temperatura.
Además, la superficie de cocción debe ajustarse a las necesidades de cada usuario, es decir, debe pensarse la cantidad de personas para las que se cocinará habitualmente y el espacio disponible en el hogar para colocar la parrilla; - Materiales de construcción: las parrillas se encuentran fabricadas en diferentes materiales y, cada uno de ellos, tiene características y ventajas propias. Por ejemplo, as de acero inoxidable con duraderas y resistentes, las de hierro fundido retienen bien el calor y brindan una cocción pareja de los alimentos, las de aluminio resisten a la corrosión, las de ladrillos de arcilla que poseen buena retención del calor y las de metal galvanizado que son económicas y resisten a la corrosión, entre otras;
- Funcionalidades extras: algunas parrillas cuentan con funciones adicionales. Puede ser un termómetro integrado para poder controlar la temperatura interna de la parrilla, con bandeja o superficie ajustable para cambiar la altura a la que se cocinan los alimentos o puede encontrarse aquella con sistema de limpieza automático o sistema de goteo extraíble para que la limpieza sea más simple.
Cómo mantener una parrilla
No importa si se trata de una parrilla clásica o de una parrilla eléctrica, lo cierto es que todas necesitan una higiene y mantenimiento adecuado para prolongar su vida útil.
- Limpieza habitual: aunque parezca algo básico, es necesario limpiar la parrilla luego de usarla. Esto es para que no se acumule grasa o residuos.
Se recomienda un cepillo de cerdas de acero para la parrilla a carbón o a gas, y enjuagar con agua y detergente la superficie de la eléctrica para no dañarla con otro tipo de productos; - Almacenamiento: las parrillas que pueden moverse, es ideal que se encuentren guardadas en un sitio seco y protegido de la intemperie.
Si se trata de una parrilla a carbón, por ejemplo, que no puede moverse, entonces la solución es una funda que brinde protección a la misma; - Control de los componentes: se recomienda revisar de manera regular los componentes de la parrilla como los quemadores, válvula y mangueras en el caso de a parrilla a gas, por ejemplo, para asegurarse que todo funciona de forma óptima;
- Aceitado: paraque los alimentos no se peguen y para brindar protección a las superficies de metal, se aconseja aceitar la parrilla antes de su utilización. Puede elegirse aceite vegetal y esparcirla con papel sobre las rejillas;
- Control de ventilación: para las parrillas a carbón, debe asegurarse que las rejillas de ventilación se encuentren limpias y sin obstrucciones para que el flujo de airea sea el adecuado.
No existe una parrilla mejor que otra, sino que esto depende del estilo de vida de cada persona y las características que prioriza de acuerdo a sus preferencias o necesidades. Pero, evaluando todos estos factores o detalles, lo que sí es seguro, es que la elección puede ser un poco más sencilla.


