En un mundo saturado de estímulos digitales, solo las historias auténticas logran perdurar. El Branded Content se posiciona como una estrategia de comunicación que conecta desde la emoción y los valores, dejando huellas imborrables en las personas. Así lo plantea Martín Ferrer, Jefe de Carrera de Animación Digital en la Universidad Viña del Mar, quien invita a volver a lo esencial para generar contenido memorable en la era del scroll infinito.
Hace 65 millones de años, los dinosaurios se extinguieron. Sin embargo, en las orillas de diversos ríos de los Pirineos europeos aún se pueden apreciar las huellas que dejaron los vertebrados terrestres más grandes que ha conocido la historia. Lo mismo ocurre con los buenos relatos que escuchamos, vemos o escribimos: dejan huella, perduran y se transforman en historias memorables.
Hoy, en plena era de la digitalización, estamos expuestos a una avalancha diaria de información. A través del scroll infinito en redes sociales, consumimos cientos de relatos en cuestión de minutos. Sin embargo, según estudios, retenemos menos del 15% de esa información—y muchas veces solo recordamos el titular.
Frente a este fenómeno, surge una poderosa estrategia de marketing digital: el Branded Content. Este enfoque, muy valorado por publicistas y creadores de contenido, se basa en generar materiales escritos, audiovisuales o sonoros que conecten emocionalmente a una marca con sus audiencias. Se trata de construir historias auténticas, basadas en valores, emociones y experiencias reales. Así, el contenido no solo se consume: se recuerda.
Ejemplos de Branded Content hay muchos: películas, podcasts, reportajes, videos o crónicas que, aunque a veces olvidamos quién los creó, nos dejan marcada la emoción que nos provocaron. Esa emoción es lo que permanece. Y cada vez que volvemos a ese contenido, revivimos la experiencia original.
En tiempos vertiginosos como los actuales, donde reina la inmediatez y la competencia por la atención, crear contenido que deje huella se convierte en una ventaja estratégica. A diferencia del contenido que «golpea» con impacto pasajero (y muchas veces con información falsa), el Branded Content busca conectar genuinamente y generar vínculos duraderos.
Para crear este tipo de contenido emocional o con propósito, un buen punto de partida es volver a lo esencial: nuestros recuerdos, nuestras emociones, nuestras historias. ¿Qué nos hizo felices? ¿Qué historias nos marcaron en la infancia? Desde ahí, es posible crear piezas informativas, educativas, de entretenimiento o simplemente anecdóticas, que sean honestas y conecten con las personas.
Una historia sincera, en la que los protagonistas no siempre triunfan, donde la serendipia (encontrar algo sin buscarlo) cobra más valor que el éxito tradicional, puede generar mucha más empatía que cualquier relato épico. Porque hoy, como sociedad, conectamos con los caminos reales: con las luchas, los tropiezos y los logros cotidianos. Esos que se parecen tanto a la vida misma.
En definitiva, el Branded Content pone su foco en dejar una marca en las personas, no un golpe que pronto se olvida. Volver a lo natural, a lo esencial, a lo humano, es la clave para conectar con nuestras comunidades. Y así, con contenido honesto y relevante, podremos ser recordados por generaciones, tal como las huellas de los dinosaurios que aún perduran en la historia.
Martín Ferrer


