El nuevo centro tecnológico, impulsado por Tecnoera y universidades regionales, operará con eficiencia energética, sin uso de agua para enfriamiento y con una arquitectura compartida que busca reducir la huella ambiental del desarrollo digital basado en inteligencia artificial.
La Región de Valparaíso se consolida como polo de innovación tecnológica con la creación del primer Centro Nacional de Supercómputo e Inteligencia Artificial Aplicada del país, una iniciativa que no solo apunta a la aceleración del desarrollo digital, sino también a hacerlo de manera consciente con el medioambiente.
El proyecto es liderado por Tecnoera junto a las universidades Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), con el apoyo de otras instituciones como la Universidad de Playa Ancha, Universidad de Valparaíso, Universidad de La Serena, DUOC UC, e iniciativas privadas como Águilas Blancas, Innervycs, Artificyan e INRIA Chile. La infraestructura —financiada por CORFO y SQM Salar SpA— será utilizada por universidades, startups, empresas y entidades públicas sin necesidad de que cada una invierta en su propia instalación, gracias a un modelo compartido (multitenant) que optimiza recursos y disminuye la huella tecnológica.
La eficiencia energética fue uno de los ejes del diseño desde el inicio. “El consumo eléctrico proyectado es inferior a 1 megawatt, lo que lo sitúa muy por debajo de los grandes centros de datos internacionales que operan con demandas de 10, 50 o incluso más de 100 megawatts”, detalla el ejecutivo.
Pero más allá de la infraestructura, el foco está en el impacto colectivo. “Hay que ser realistas: este centro contará con una de las plataformas de procesamiento más potentes del país, superior incluso a la de algunos países vecinos, pero no es un mega centro global, y eso también es una ventaja desde el punto de vista ambiental y operativo”, afirma Castro.
“Es un proyecto potente, eficiente y diseñado con realismo y compromiso con la sostenibilidad, adaptado a los desafíos actuales de consumo energético y cuidado del recurso hídrico”, concluye Castro.


