La iniciativa, impulsada por INIA y apoyada por Corfo, busca optimizar el riego en nuevas variedades y portainjertos mediante sensores y herramientas de monitoreo, en un contexto marcado por la crisis hídrica.
En el Valle del Aconcagua se presentó un innovador proyecto que busca enfrentar el desafío de la escasez hídrica en la producción de uva de mesa, a través de la incorporación de tecnología para el riego eficiente y la generación de conocimiento local sobre nuevas variedades y portainjertos.Con la presencia de autoridades, investigadores y productores del rubro, se dio el vamos oficial al proyecto “Uso eficiente del agua en nuevas variedades y portainjertos de uva de mesa en la zona central de Chile a través de la demostración y el uso de tecnología de sensores”, una iniciativa del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) financiada por el Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI) de Corfo.
La uva de mesa es el frutal con mayor superficie de exportación en el país, con 42 mil hectáreas desde Atacama hasta O’Higgins. De ese total, un 19% se concentra en el Valle del Aconcagua, especialmente en las provincias de San Felipe y Los Andes. Sin embargo, el rubro enfrenta un complejo escenario debido a la escasez de agua, intensificada por el cambio climático y la introducción de nuevas variedades de vid, sobre las cuales aún hay escasa información.
“El impacto esperado de este proyecto es la reducción de al menos 20% en el uso de agua de riego, disminución de costos energéticos por menor uso de bombas de agua, y la preparación de los agricultores ante escenarios de menor disponibilidad hídrica”, afirmó Etienne Choupay Magna, director regional de Corfo. Además, valoró la iniciativa como un paso hacia “la sostenibilidad de la producción agrícola en zonas con alta variabilidad hídrica”.
El director del proyecto, el Dr. Carlos Zúñiga, explicó que uno de los objetivos centrales es cerrar la brecha de conocimiento respecto al comportamiento hídrico de las nuevas combinaciones de variedades y portainjertos. “En la región, según Fortalece Pyme Aconcagua Quillota, el uso de tecnologías para riego eficiente no supera el 12%”, advirtió.
Uno de los productores participantes, Mauricio Moreno, señaló que tiene grandes expectativas sobre los resultados: “Me inscribí con muchas ganas porque creo que va a andar súper bien para lo que necesito, que son 10 hectáreas”.
Actualmente, el 67% de los beneficiarios del proyecto trabaja con nuevas variedades y el 100% con portainjertos, pero solo dos productores usan sensores. El resto no cuenta con tecnología de monitoreo, en parte por desconocimiento de su impacto en la rentabilidad.
Durante la jornada de lanzamiento, los ingenieros agrónomos Dr. Carlos Zúñiga y Jaime Otárola presentaron los alcances del programa y la utilidad de herramientas como sensores de humedad, microtensiómetros, caudalímetros e imágenes multiespectrales, que permitirán generar evidencia local para definir estrategias de riego más eficientes.
Con una inversión total de $251 millones, el proyecto se desarrollará en un plazo de 24 meses, con la participación de 10 empresas del Valle del Aconcagua. Además de establecer unidades demostrativas en sus campos, se espera que el conocimiento generado sea replicable en otras zonas productoras del país.


