En 2018 la empresa creó contenedores especiales que hoy están instalados en más de 2 mil 800 puntos en Chile. Desde hace dos años cuentan con una planta industrial para procesar colillas a gran escala y generar un impacto ambiental real.
El cigarro no es solamente es nocivo para la salud de personas, sino también para el planeta. Sí, según el Ministerio de Medioambiente solamente «1 colilla» es capaz de contaminar entre 10 a 50 litros de agua. No son biodegradable, puede demorar de 7 a 25 años en degradarse. Chile no se escapa de la realidad. «33% de la población fuma 7 cigarrillos al día, y en el mundo se desechan 5.6 trillones de colillas al medio ambiente (lo que equivale a llenar 80 piscinas olímpicas por segundo) constituyéndose como uno de los desechos más abundantes y contaminantes a nivel mundial», datos de la MMA 2024.
Preocupados por el problema que genera este desecho, cuatro emprendedores de la región de Valparaíso -Valery Rodriguez ,Jennifer Araya,Germán Brito y Felipe- han creado una iniciativa innovadora. Se trata de «IMEKO» la startup que transforma colillas de cigarro en anteojos sustentables.
«Ver colillas de cigarro en la calle es algo común, pero pocos saben que están hechas de un plástico llamado acetato de celulosa, un material valioso que también se usa para fabricar anteojos. Como químicos, junto a mis socios, vimos ahí una oportunidad: desarrollar un proceso que permitiera reciclar este residuo altamente contaminante» explicaron los creadores de la startup. «Hoy transformamos un residuo peligroso en productos de alto valor, como anteojos, demostrando que incluso lo que parece basura puede tener una segunda vida útil si se mira con otros ojos».
Pero, la pregunta es… ¿ cómo lo hacen?. «El proceso que desarrollamos combina etapas mecánicas y químicas. Primero, removemos todos los residuos sólidos que vienen con las colillas: ceniza, tabaco, papel, tierra, cápsulas de sabor, entre otros. Luego, nos quedamos solo con el filtro, que pasa a una etapa química donde limpiamos el acetato de celulosa para eliminar las sustancias tóxicas sin degradar el material. Una vez limpio, transformamos ese acetato en pellets, que es el formato estándar con el que se comercializan los plásticos. A esos pellets podemos añadirles pigmentos y crear un catálogo de colores según el producto final que se quiera fabricar», explicaron.
La empresa hoy se enfoca en la industria de los anteojos, debido a que ya se encuentra validado comercialmente en empresas de europas, «incluso, comenzamos la fabricación con una marca alemana» enfatizó Valery Rodriguez, quien añadió que «buscamos crear productos duraderos, que no sólo eviten nuevos residuos, sino que también trasmitan una historia de impacto positivo.
Como toda startup tiene desafíos. «La recolección de colillas. Para solucionarlo, en 2018 creamos contenedores especiales que hoy están instalados en más de 2.800 puntos en Chile (…) Otro gran reto fue escalar la tecnología. Como no existía una planta de reciclaje de colillas en el mundo, tuvimos que desarrollar todo desde cero. En 2023 inauguramos nuestra planta industrial, un hito que hoy nos permite procesar colillas a gran escala y generar un impacto ambiental real».
Finalmente, la startup asegura que «Desde que Imeko comenzó a promover el reciclaje de colillas de cigarro, hemos visto un cambio significativo en Chile, con el surgimiento de varias iniciativas y campañas. Colaboramos en la creación de la ley «Chao Colillas» ( del Ministerio del Medioambiente) y hemos contribuido a que Chile sea el país donde más se habla de este tema» (…) A nivel empresarial, hemos logrado que el reciclaje de colillas se convierta en una práctica común, generando un cambio cultural. Ambientalmente, hemos reciclado más de 23 millones de colillas, evitando que lleguen a entornos naturales y liberando toxinas que contaminan los ecosistemas».


