Su hallazgo abre nuevas posibilidades para reemplazar pesticidas químicos por alternativas sustentables.
La investigación fue destacada en la revista científica Plants y forma parte del Núcleo Milenio BioGEM.
Reducir la dependencia de pesticidas químicos y proteger el ecosistema son dos de los grandes objetivos del estudio desarrollado por la investigadora Diyanira Castillo, quien identificó que ciertas bacterias autóctonas, como las pseudomonas, pueden inhibir en más de un 30% el crecimiento del hongo causante de las enfermedades de la madera de la vid (GTDs).
“Este tipo de enfermedades puede afectar gravemente la productividad de viñedos como Cabernet Sauvignon y Sauvignon Blanc. Al encontrar que estas bacterias nativas tienen efectos inhibidores, abrimos la puerta al desarrollo de biopesticidas que sean más respetuosos con el entorno”, explicó Castillo.
El estudio, publicado en la revista científica Plants, se enmarca dentro del trabajo del Núcleo Milenio BioGEM, financiado por ANID, y cuenta con la dirección de los académicos Dr. Michael Seeger y Dra. Ximena Besoain del Departamento de Química de la USM.
Castillo enfatizó la relevancia ecológica de utilizar flora nacional en esta investigación: “No podemos hablar de proteger nuestro ecosistema si, al mismo tiempo, se están utilizando prácticas dañinas, ya sea el uso excesivo de cobre y otros químicos que destruyen no solo los cultivos, sino todo el entorno”.
El impacto de este estudio va más allá de lo científico. En un país donde la viticultura es una actividad económica y cultural clave, el daño por enfermedades de la vid ha sido creciente. Datos recientes señalan que la incidencia en Cabernet Sauvignon ha subido del 39% al 46%, generando pérdidas millonarias.
“Este estudio demuestra el impacto de bacterias nativas de ecosistemas extremos de Chile que protegen in vitro, in vivo e in situ a la vid contra patógenos, siendo valorado por la comunidad científica nacional e internacional y beneficiando directamente a la viticultura”, destacó el Dr. Michael Seeger, director del Núcleo Milenio BioGEM.
Además, Castillo advirtió que las vides jóvenes, especialmente en cepas como Sauvignon Blanc, son las más vulnerables a esta enfermedad. Por eso, considera clave transferir este conocimiento a quienes más lo necesitan: “El próximo gran reto es llevar estos avances a los pequeños agricultores, aquellos que dependen de sus huertos para vivir. Es necesario cambiar esa mentalidad de que solo los químicos garantizan producción y ganancias, cuando en realidad están dañando el ecosistema y su propia salud a largo plazo”.


