Por Carolina Erices Economista, Docente Universitaria en Linea Economía y Comercio Exterior
Imagina que cada vez que vas al mercado a comprar frutas y verduras, encuentras que los precios han subido porque el dueño del mercado ha decidido cobrar una tarifa extra a ciertos vendedores. Estos vendedores, para no perder dinero, aumentan el precio de sus productos, y tú terminas pagando más por los mismos alimentos. Esta situación es similar a lo que ocurre en una «guerra comercial» entre países.
¿Qué es una guerra comercial?
Una guerra comercial sucede cuando un país impone impuestos adicionales, llamados aranceles, a los productos que compra de otros países (importaciones). Esto suele provocar que los países afectados respondan con sus propios aranceles a los productos del país que inició la medida, generando una serie de represalias económicas entre naciones.
¿Cómo afecta esto a las familias chilenas?
Chile es un país que vende muchos productos al extranjero, como cobre, vino y frutas. Si países como Estados Unidos imponen aranceles a estos productos, se vuelven más caros para los compradores en esos países. Esto puede llevar a que compren menos productos chilenos, afectando a las empresas y trabajadores en Chile que dependen de esas ventas.
Por ejemplo, en 2024, las exportaciones chilenas totalizaron US$99.165 millones, con el cobre refinado representando una parte significativa de estas exportaciones. Si el cobre chileno enfrenta aranceles en mercados clave, podría reducirse la demanda y afectar negativamente la economía nacional.
Además, si Chile importa productos de países involucrados en una guerra comercial, esos productos podrían llegar a ser más caros debido a los aranceles. Por ejemplo, si importamos tecnología o ropa de un país afectado por aranceles, podríamos ver un aumento en los precios de estos artículos en las tiendas locales.
¿Cómo mitigar estos efectos en el hogar?
• Diversificar las compras: Buscar productos alternativos o de producción nacional que no estén afectados por aranceles puede ayudar a evitar aumentos de precios.
• Informarse sobre ofertas y promociones: Estar atento a descuentos y promociones puede ser útil para contrarrestar posibles alzas en los precios.
• Planificar las compras: Adelantar la compra de productos que podrían subir de precio o postergar aquellas que no son urgentes puede ser una estrategia efectiva.
• Apoyar la producción local: Optar por productos chilenos no solo puede ser más económico, sino que también fortalece la economía local y reduce la dependencia de importaciones.
Aunque las guerras comerciales son decisiones tomadas a nivel internacional, sus efectos pueden sentirse en el día a día de las familias chilenas. Estar informados y ser proactivos en nuestras decisiones de consumo puede ayudarnos a mitigar estos impactos y mantener la estabilidad en nuestro presupuesto familiar.


