El economista Alejandro Corvalán, académico de la Universidad de Viña del Mar y exseremi de Economía, alerta sobre el nulo crecimiento económico de la región en la última década y la baja inversión pública y privada. Además, advierte en entrevista con La Quinta Emprende sobre el retroceso en la participación laboral femenina y la precariedad del emprendimiento liderado por mujeres.
Por más de una década, la economía de la región de Valparaíso ha experimentado un preocupante estancamiento. Así lo advierte el economista Alejandro Corvalán, académico de la Universidad de Viña del Mar y exseremi de Economía por 11 años, además de exdirector de Corfo y exintegrante del Consejo Nacional de Innovación. En conversación con este medio, el especialista enfatiza que el crecimiento ha sido prácticamente nulo y que la inversión en la región es de las más bajas del país.
«Tenemos un problema estructural muy relevante que no hemos estudiado con la profundidad que se requiere. Para ponerlo en cifras, hemos crecido bastante menos que el promedio del país», sostiene Corvalán. «La inversión proyectada para el período 2024-2028 es de solo 1.800 millones de dólares, lo que representa apenas un 2,6% o 2,7% del total nacional. Es un nivel extremadamente bajo», dijo a La Quinta Emprende.
Según el académico, la inversión es clave para el crecimiento futuro. «Si en la última década no hemos crecido, la probabilidad de que el crecimiento futuro sea bajo es muy alta», advierte.
Brecha de género y emprendimiento de necesidad
El rezago económico también tiene un impacto significativo en la brecha de género en el ámbito laboral y emprendedor. Corvalán detalla que, en los últimos años, la diferencia entre el emprendimiento masculino y femenino se ha acentuado. «Lamentablemente, la brecha de género en el emprendimiento ha ido en aumento y se consolidó con la pandemia», señaló el Dr en economía de la Universidad de Cantabria, España.
Los datos recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reflejan esta realidad: la tasa de desempleo en la región es del 7,2% para los hombres, mientras que para las mujeres alcanza el 9,2%. «Esto no es un fenómeno aislado. Si analizamos los datos desde 2010 en adelante, los indicadores de ocupación y participación femenina en la región son peores que los de 2019 y, peor aún, que los de 2014», detalló.
Entre las principales causas, el economista menciona la insuficiencia de políticas públicas para abordar los problemas laborales de las mujeres y la naturaleza del emprendimiento en la zona. «El emprendimiento ha crecido, pero principalmente por necesidad y no por oportunidad, lo que implica mayores dificultades para las mujeres», explica.
Pandemia y retrocesos en la participación femenina
La crisis sanitaria profundizó aún más la desigualdad en el mercado laboral. Corvalán identifica tres factores clave que impactaron a las mujeres trabajadoras y emprendedoras: el cierre de colegios, la falta de infraestructura adecuada para el cuidado infantil y la responsabilidad de atender a familiares en el contexto de la crisis sanitaria.
«En 2010, la participación laboral femenina en Chile era del 41%. Para 2019 había aumentado al 49%, un avance significativo. Sin embargo, hoy estamos por debajo de esa cifra, lo que implica un retroceso», subrayó.
Un escenario desafiante
El diagnóstico de Corvalán es claro: la región enfrenta desafíos estructurales que requieren una intervención urgente. «Los datos son contundentes. En los últimos 10 años, el PIB per cápita de esta región ha crecido cero», enfatizó.
Para revertir esta situación, el académico insiste en la necesidad de aumentar la inversión, fortalecer las políticas de apoyo al emprendimiento femenino y generar estrategias que impulsen el desarrollo económico regional. «Si no abordamos estos problemas con políticas claras y efectivas, seguiremos viendo un estancamiento que afecta tanto a la economía como a la calidad de vida de la población», concluyó.


