Investigación internacional del Instituto de Física de la PUCV, la Universidad de Ottawa y el INSERM de Francia explora el uso de bacteriobots para identificar tumores en el torrente sanguíneo.
Un grupo de investigadores del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en colaboración con la Universidad de Ottawa y el INSERM de Francia, avanza en un proyecto pionero que utiliza bacterias modificadas genéticamente para la detección temprana del cáncer a través de un novedoso sistema basado en bacteriobots.
El proyecto denominado “BactoFlow” se enfoca en la creación de bacterias modificadas para detectar el lactato, una sustancia presente en los tumores cancerígenos. A través de esta tecnología, las bacterias modificadas, como Escherichia coli Nissle 1917, se integran con un sistema biosensor llamado ALPaGA, que les permite identificar de manera específica la concentración de lactato en ambientes con alta glucosa y bajos niveles de oxígeno, condiciones comunes en microambientes tumorales.
El proceso implica que estas bacterias sean consumidas por los pacientes y naveguen a través del colon en busca de posibles tumores, donde se alimentan del lactato y facilitan su detección. A medida que el proyecto avanza, los investigadores también exploran el uso de estas bacterias para detectar tumores ubicados en otras partes del cuerpo, utilizando microchips que simulan el flujo sanguíneo humano y replican los microambientes tumorales.
Viviana Clavería, investigadora principal del proyecto, destacó que el trabajo en el laboratorio de biofísica y dispositivos médicos de la PUCV busca comprender la dinámica de las bacterias en el torrente sanguíneo y cómo interactúan con el flujo sanguíneo para llegar a los tumores, un desafío complejo debido a la naturaleza de ambos sistemas.
Para apoyar el proyecto, estudiantes de pre y posgrado de la PUCV están colaborando en distintas áreas, como el estudio de la motilidad de las bacterias en fluidos complejos y el análisis de cómo las bacterias responden a un gradiente de lactato.
Los bacteriobots, que ya se utilizan en otras áreas como la agricultura e industria, se presentan como una alternativa prometedora frente a tecnologías como nanopartículas magnéticas, que requieren control externo. Clavería asegura que la capacidad autónoma de los bacteriobots los convierte en una opción atractiva para la detección temprana del cáncer.
En la próxima fase del proyecto, se planea llevar a cabo pruebas in vivo para validar la eficacia del sistema y asegurar que las bacterias no causen daño a la salud humana.


