Carolina Erice, Ingeniera Comercial y académica de la UTFSM
Cada 19 de noviembre, celebramos el Día Internacional de la Mujer Emprendedora, una fecha destinada a reconocer la valentía, resiliencia y determinación de las mujeres que, a través de sus emprendimientos, están transformando sus comunidades y trabajando por un mundo más equitativo. A pesar de que las mujeres representan alrededor del 30% de los emprendedores a nivel global, siguen enfrentando barreras significativas en comparación con sus contrapartes masculinas. Un claro ejemplo de esto es que solo el 2% del capital de riesgo global se destina a empresas lideradas por mujeres, lo que limita su capacidad de crecer, especialmente en sectores innovadores como la tecnología.
Cuando apoyamos a las mujeres emprendedoras, no solo estamos impulsando la igualdad de género, sino también contribuyendo al crecimiento económico mundial. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), si las mujeres participaran más activamente en el emprendimiento, el Producto Interno Bruto (PIB) global podría aumentar hasta un 5%. En América Latina, la inclusión de las mujeres en la economía formal ha demostrado ser una herramienta clave para mejorar la equidad en los ingresos y reducir la pobreza, con una disminución de hasta un 30% en comunidades vulnerables.
No obstante, las mujeres emprendedoras continúan enfrentando desafíos como el acceso limitado a financiamiento, la falta de redes empresariales sólidas y los persistentes estereotipos de género que restringen su avance. Un informe de la OCDE destaca que muchas emprendedoras tienen menos acceso a programas de apoyo y formación, lo que dificulta su crecimiento y expansión. Además, la carga de trabajo no remunerado, que en algunas regiones alcanza hasta el doble de la que asumen los hombres, sigue siendo un obstáculo importante.
El apoyo gubernamental y la implementación de políticas de inclusión financiera juegan un papel fundamental para igualar las oportunidades. Los programas que conectan a las emprendedoras con redes de contacto y financiamiento pueden aumentar hasta un 20% las tasas de supervivencia de sus negocios. En particular, las iniciativas que fomentan el desarrollo de habilidades digitales se han mostrado altamente efectivas en sectores como la tecnología y el comercio digital, contribuyendo no solo al crecimiento económico, sino también a la creación de una economía más equitativa.
Hoy, más que nunca, debemos reconocer y celebrar a las mujeres emprendedoras que inspiran con su fuerza y perseverancia. Su impacto va más allá de sus negocios; cada paso que dan hacia adelante, a pesar de las adversidades, abre el camino para otras mujeres. No están solas en este viaje; una red de apoyo y admiración sigue creciendo alrededor de sus logros. Ustedes son el ejemplo de que el cambio es posible y de que un futuro más justo y equitativo es alcanzable. ¡Sigan adelante! El mundo necesita su visión, creatividad y liderazgo


