Gaspar Espejo Director en EIVA, Gerente General, Dosandar.
Chile es un país que se define por su comercio exterior, con un 65% de su Producto Interno Bruto (PIB) generado a través de esta actividad. Sin embargo, hay una paradoja preocupante: mientras que regiones como Antofagasta han capitalizado su riqueza minera y Puerto Varas ha emergido como un centro de biotecnología, la Araucanía en el tema agrícola, la región de Valparaíso, con su ubicación estratégica y su puerto histórico, ha quedado rezagada en términos de innovación en su principal actividad: el comercio exterior.
Valparaíso posee todas las características necesarias para ser un líder en este ámbito: una infraestructura portuaria robusta, con todos los tipos de puertos en 200 kilómetros de costa, una conexión directa con las rutas marítimas más importantes y una tradición comercial que se remonta a siglos atrás. Entonces, ¿por qué no hemos sido capaces de capitalizar esto como región? La respuesta radica, en gran parte, en la falta de apoyo e inversión en startups tecnológicas que podrían transformar este sector.
El futuro del comercio exterior no solo depende de la infraestructura física, sino también de la digital. Aquí es donde las startups tecnológicas pueden jugar un papel crucial. Desde plataformas de logística y gestión de inventarios basadas en inteligencia artificial hasta soluciones de blockchain para garantizar la transparencia y seguridad en las transacciones, las oportunidades son infinitas.
Ahora, dado que soñar es gratis y proponiendo alternativas que aporten a la discusión, proponemos:
1.- La creación de un Hub de Innovación en Comercio Exterior: Valparaíso necesita un ecosistema dedicado a la innovación en este sector. Un hub que no solo ofrezca espacio físico, sino también mentorías, acceso a financiamiento y conexiones con empresas establecidas.
2.- Incentivos Fiscales y Financieros: El gobierno regional y nacional deberían proporcionar incentivos fiscales y financiamiento accesible para startups enfocadas en el comercio exterior. Esto puede incluir exenciones fiscales, subsidios y fondos de inversión públicos.
3.- Colaboración Universidad-Empresa: Dado que la región es fuerte en el ámbito académico, las universidades locales debieran ser parte activa de este cambio, colaborando con startups y empresas para desarrollar tecnologías innovadoras. Programas de investigación aplicada y pasantías pudiesen ser un buen punto de partida.
Valparaíso tiene el potencial de convertirse en un referente mundial en innovación para el comercio exterior. Sin embargo, esto requerirá un cambio de mentalidad y una inversión significativa en el apoyo a las startups tecnológicas. Si podemos crear un entorno donde la innovación florezca, no solo capitalizaremos mejor nuestra participación en el comercio exterior, sino que también aseguraremos un futuro próspero y sostenible para nuestra región.
Es hora de que Valparaíso se reinvente y se convierta en el motor de innovación que Chile necesita en el ámbito del comercio exterior. La oportunidad está a nuestro alcance; solo necesitamos la voluntad y el apoyo necesarios para hacerla realidad.


