La innovación como motor para la recuperación del barrio El Salto

Desafío Aconcagua

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Por Jaime Arnaiz Ardiles , director ejecutivo del Distrito de Innovación V21

Casi se cumple un mes de la tragedia que azotó a las comunas de Quilpué, Villa Alemana y Viña del Mar, y queafectó enormemente a los vecinos del barrio El Salto. Han sido semanas en donde no hemos parado. Desde un primer momento nos pusimos a disposición de las autoridades, de las empresas y de los vecinos del barrio para colaborar en la emergencia. Y luego de trabajar codo a codo en la primera etapa de la emergencia en cuanto a cuantificar los daños y coordinar las ayudas tempranas tanto para los vecinos como las empresas afectadas, estamos convencidos de que la innovación es hoy más que nunca la clave para superar este momento y encausar los desafíos a mediano y largo plazo.

Cuando comenzamos el 2024, proyectamos un año repleto de actividades y esfuerzos para potenciar el ecosistema de innovación de la región de Valparaíso. Este sigue siendo nuestro norte, sin embargo, el incendio del pasado 2 y 3 de febrero nos dejó importantes reflexiones que aprovecharemos para potenciar nuestra hoja de ruta, considerando cada una de las externalidades que pueden poner en riesgo la integridad del sector y el bienestar de nuestros vecinos.

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Estamos convencidos de que las empresas y las pymes, quesufrieron cuantiosos daños tras el incendio, son el corazón de todo nuestro proyecto. El futuro que soñamos para Viña del Mar y la región comprende a cada uno de los actores de la cuádruple hélice, compuesta por el sector público, el mundo privado, la academia y la sociedad civil; por ello que, como Distrito de Innovación V21, asumimos la tarea de facilitar laarticulación de actores para reconstruir y reimpulsar el desarrollo de las empresas y mejorar la calidad de vida de toda la comunidad.

Sin embargo, el deseo de una región que apueste por la innovación no es solo una declaración de principios, más bien es uno de los pilares que nos permitirán reconstruir el barrio el Salto, más allá de los cimientos.

El desastre que ocurrió en nuestra ciudad nos deja un profundo dolor, especialmente por la pérdida de vidas y por aquellos daños que no son reparables. Pero también nos deja muchísimos aprendizajes y un mandato esencial: no podemos seguir haciendo las cosas del mismo modo, debemos avanzar en una efectiva y genuina colaboración pública-privada, actuando en esta emergencia con visión de futuro, y pensar la ciudad que queremos en coherencia con el modelo de desarrollo.

Nuestra región tiene algunas de las más importantes universidades del país, con capacidades de investigación de clase mundial. Más de 130 mil estudiantes en educación superior y 20 mil egresados anuales. Podemos transformar el Distrito V21 en un “living lab” un laboratorio vivo donde se diseñan las nuevas tecnologías y métodos para hacer ciudades más resilientes.

Sistemas de monitoreo y alerta temprana que puedan detectar y alertar sobre amenazas naturales y antropogénicas, como terremotos, inundaciones, incendios, contaminación del aire, etc., infraestructura inteligente como redes eléctricas inteligentes, sistemas de gestión de agua, transporte público y edificios con capacidades de automatización y eficiencia energética. Modelado y simulación de amenazas con capacidades para predecir y evaluar el impacto de diferentes amenazas análisis de vulnerabilidad y simulaciones de escenarios; tecnologías de construcción resiliente con nuevos materiales y técnicas de diseño; gestión de datos y plataformas integradas que centralicen información relevante para la toma de decisiones basada en evidencia; resiliencia cibernética para proteger sistemas críticos de información e infraestructuras tecnológicas; participación ciudadana y comunicación usando herramientas tecnológicas que fomenten la participación ciudadana en la planificación de la resiliencia urbana.

El desarrollo de todas estas nuevas tecnologías y métodos para prevenir y enfrentar amenazas cada vez más frecuentes en el mundo puede transformarse en una gran oportunidad para Viña del Mar y la región de Valparaíso. Poner en valor las enormes capacidades que tenemos para generar desarrollos para prevenir futuras emergencias. Soluciones escalables con potencial de impacto global. Esa es la clave de la innovación y el Distrito es el modelo que nos puede llevar por ese camino.

A la par de la innovación, es necesario seguir trabajando en planes de emergencia, simulaciones y ejercicios que mejoren nuestras capacidades a la hora de un siniestro. Nuevas vías de evacuación y suministros, pero también mayor educación y concientización en nuestro barrio El Salto para estar alertas y preparados ante una nueva eventualidad.

Lo anterior, junto con la colaboración entre las mismas empresas del barrio El Salto, la gestión del Distrito de Innovación V21 y de los actores de la cuádruple hélice, nos permitirán alcanzar el sueño de la “ciudad de los quince minutos”, no solo acercando las necesidades y servicios de los ciudadanos, sino que también generando un espacio propicio y seguro que tenga a la innovación como el motor de nuestra economía y como respaldo de nuestro bienestar.

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