Innovación y competitividad regional

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Por Patricio Herrera G.Profesor titular, Escuela de Ingeniería Comercial – FACEA, Universidad de Valparaíso

 

El año recién se inicia y el escenario económico parece renovar el optimismo de autoridades y expertos en cuanto a las expectativas de crecimiento para el 2024. La cifra de expansión de la economía en noviembre, expresado en el 1,2% del Imacec, el acuerdo entre Codelco y SQM que establece una alianza para explotar el Litio en el Salar de Atacama, con operaciones que se iniciarán a contar del año 2025, que se suma a la reciente alianza pública-privada entre Gobierno nacional, GORE de Magallanes y empresas que firmaron un inédito acuerdo que favorece la colaboración estrecha para implementar una serie de acciones tendientes al crecimiento de la industria del hidrógeno verde (H2V), reafirman la noción de implementar una estrategia productiva que debe ser sistémica. Tanto la explotación del litio como el desarrollo de la industria del H2V son acuerdos que debieran incentivar el encadenamiento productivo, una actualización de habilidades laborales y el surgimiento de otras, innovación tecnológica y una infraestructura que permita dar sostenibilidad a la economía en el mediano plazo.

Al respecto, es importante preguntarse: ¿Posee nuestra región de Valparaíso una estrategia de crecimiento y productividad? ¿El GORE establece una matriz o estrategia productiva? ¿Forma parte de las competencias del GORE fomentar la innovación y competitividad?

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A pesar de la inminente necesidad de fomentar la inversión en I+D el país reporta el menor gasto en esta materia dentro de la OCDE, alcanzando durante el 2020 el 0,34% del PIB, lo que equivale a cerca de 674 mil millones de pesos, mientras que el promedio de la organización fue del 2,68% para el mismo periodo. Este monto prácticamente no ha sufrido variaciones desde que se tiene medida (en 2007 fue de 0,31% y en 2012 y 2017 fue de 0,36% del PIB), evidenciando la limitada labor de la política pública para este fin.

Gráfico 1. Inversión total en I+D como porcentaje del PIB. Chile y países OCDE, 2020

Fuente: Elaboración propia en base a estadísticas de la OCDE

Datos de la misma fuente evidencian que la tendencia general de los países miembros de la OCDE es que las empresas lideren la inversión en I+D, con un promedio de 68% del monto total, seguido por las instituciones de educación superior (17,5%) y el Estado junto a instituciones privadas sin fines de lucro (IPSFL) que acumulan solo el 13,3%. Para Chile en cambio, datos de la Encuesta sobre Gasto y Personal en I+D con referencia al año 2020 reportan con relación a la distribución del gasto y ejecución de este que el 34,7% de la inversión es realizada por empresas, mientras que el 42,2% está en manos del Estado y el 18,8% lo ejecuta la academia y un 2,2% las IPSFL. Además, al igual como mencionamos diferencias en productividad por tamaño de empresa, el gasto en I+D se concentra en un 76% en las grandes empresas, cifra que se ha ido reduciendo paulatinamente en el último lustro a favor del gasto de micro y pequeñas empresas, que pasó del 6% el 2012 a ser el 16% del total en 2020. Por último, destacamos el hecho que Chile es por lejos el país miembro de la OCDE con menor cantidad de investigadores por trabajador (1,1 por cada 1.000, a diferencia de los 7,7 promedio OCDE).

Dentro de este contexto nacional, la región de Valparaíso ejecutó el 8,08% del gasto total en I+D, es decir, 54.468 millones de pesos. Este monto es el tercero más alto después de la región Metropolitana y Biobío, sin embargo, al revisar lo gastado por habitante vemos que con $29 pesos la región se posiciona por debajo del promedio nacional de $36. Así las cosas, el gasto regional se distribuye en las siguientes proporciones:

Gráfico 2. Distribución del gasto en I+D, región de Valparaíso

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta sobre Gasto y Personal en I+D

Las cifras nos muestran la limitada acción de las empresas para llevar a cabo proyectos de innovación, generando un rezago de competitividad al no contar con las herramientas necesarias para desarrollar nuevos polos productivos ni recibir transferencia tecnológica con vistas a mejorar sus procesos. Al mismo tiempo, vemos una notable concentración de esta actividad en las universidades y centros de investigación, relevando la capacidad de estas entidades para desarrollar soluciones a las problemáticas de los territorios que conforman la región. Se percibe entonces una desarticulación entre las instituciones de educación superior que lideran los procesos de investigación y las empresas que necesitan de estos conocimientos para innovar y así mejorar su productividad.

En este sentido el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) del GORE Valparaíso, en su concurso del año 2022, adjudicó a la Universidad de Valparaíso, a través de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, el proyecto “Transferencia para mejoramiento de gobernanza de innovación y competitividad Región de Valparaíso” que hemos ejecutado durante todo el año 2023. A través de un trabajo sistemático con los municipios, tomadores de decisiones a nivel público-privado (stakeholders) y comunidades de las 38 comunas de la región, nuestro objetivo ha sido establecer una línea de base entre incumbentes para fortalecer una estrategia que responda con conocimientos teóricos y prácticos a los desafíos de mayor innovación y competitividad regional. Consideramos que es esencial consolidar la alianza público-privada como una estrategia clave para enfrentar los desafíos territoriales productivos, económicos y sociales actuales y futuros. Lo anterior, debiera tender a mejorar resultados concretos sobre las comunidades, incidiendo en elevar los estándares de bienestar económico y social en la población regional. Durante la implementación de nuestro proyecto hemos avanzado en la dirección de asentar las capacidades instaladas, diagnosticando las fortalezas y oportunidades que ofrecen los gobiernos municipales, junto con promover en los stakeholders de la región acciones de asociatividad público-privada como también a intensificar programas de mayor inversión en innovación tecnológica y social, que establezca una competitividad sostenible y territorialmente equitativa, por tanto aumentar el gasto en I+D es una prioridad si queremos mejorar procesos, productos y resultados, tanto a nivel municipal como en el eje público-privado.

Si bien la región de Valparaíso está conectada físicamente con los centros económicos y políticos de la zona central de Chile, no aprovecha el potencial de las oportunidades que implica su posición geográfica para el desarrollo de actividades económicas productivas, mientras la excesiva concentración en la toma de decisiones a nivel nacional limita la independencia de los gobiernos subnacionales para abordar las problemáticas de los territorios locales. El desafío es cómo conectar las fuentes de potenciales ventajas competitivas, a través del fomento de un desarrollo inteligente desde su base productiva, es decir desde sus territorios. De esta manera surge la necesidad de abrir el diálogo entre los diferentes actores locales e incentivarlos a que actúen en conjunto y en función de los objetivos colectivos del territorio para generar una estrategia de desarrollo regional integrado que tenga a la ciudadanía en el centro de la discusión y logre poner en valor todos sus recursos (humanos, naturales, culturales, etc.).

 

 

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