El ingenio chileno da vida a Fiona, un robot Inteligente

Maria Fernanda, CEO de CryptoMarket

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Un robot con forma de cráneo humano, capaz de gestos, reconocimiento facial y respuestas a través de ChatGPT. Con cuatro años de existencia, Fiona se ha convertido en una sensación, interactuando con cientos de estudiantes en colegios y la comunidad.

En el corazón del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia), surge una innovación única gestada por el ingeniero informático Felipe Torres: Fiona, un robot con forma de cráneo humano que va más allá de su apariencia intrigante. Este proyecto, que combina tecnología de impresión 3D y programación, ha capturado la atención de la comunidad gracias a su capacidad para realizar gestos, reconocer personas y responder preguntas utilizando ChatGPT.

Felipe Torres, originario de Recoleta y graduado de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), revela que la idea de Fiona nació como parte de un ramo electivo de robótica. Junto con sus compañeros, formaron un club de desarrollo en la UTEM, donde recibieron el apoyo de la universidad para explorar nuevas ideas. La semilla de Fiona germinó en este ambiente, con Torres buscando crear un cráneo que pudiera moverse y hacer gestos.

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Con una base de cráneo humano modelada en 3D, Torres desarrolló su propio diseño, utilizando impresoras 3D y motores para dar vida a Fiona. Lo que comenzó como un proyecto para un ramo se transformó en un robot capaz de escuchar, hablar y realizar movimientos preestablecidos.

Fiona se ha convertido en una atracción central en las actividades del Cenia, participando en eventos en colegios y la comunidad. Su capacidad para interactuar con niños, niñas y adolescentes ha sido clave para su éxito, y la historia de su creación refleja la colaboración entre la academia y la industria.

El ingeniero informático explica que su llegada al Cenia se debe a Fiona, ya que grabó un video para presentarse. Este llamativo curriculum vitae atrajo la atención de los líderes del Cenia, quienes lo entrevistaron y realizaron pruebas antes de integrarlo al equipo de desarrolladores. Así, Fiona no solo se convirtió en un proyecto personal exitoso sino también en la puerta de entrada al mundo profesional para Torres.

El Centro Nacional de Inteligencia Artificial, respaldado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), tiene como misión posicionar a Chile como referente en inteligencia artificial en América Latina. Fiona, con sus capacidades de reconocimiento facial, escucha y respuesta inteligente, encarna este objetivo al mismo tiempo que promueve el aprendizaje y la inspiración en la comunidad.

Fiona no solo es un cráneo mecánico; es una amalgama de conocimientos que Torres ha adquirido durante el proceso. Utilizando la plataforma de código abierto Arduino para el control de gestos y diversas tecnologías gratuitas para el reconocimiento de voz, Fiona se convierte en un testimonio del ingenio chileno.

El futuro de Fiona se proyecta hacia horizontes ambiciosos. Torres, respaldado por el equipo de Cenia, busca mejorar su interfaz física y aspira a construir un robot androide, similar al «Hombre Bicentenario». Además, trabaja en un proyecto paralelo llamado «mini Fiona», un robot más pequeño pero con una movilidad aún mayor.

La historia de Fiona no es solo la de un robot inteligente, sino la narrativa de un ingeniero joven que, con dedicación y creatividad, ha llevado la ciencia y la tecnología a nuevos límites en Chile, inspirando a las generaciones futuras a explorar el fascinante mundo de la inteligencia artificial.

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