Por Patricio Martínez R., Vice President & Head de SAP Success Factors para América Latina, Región Sur.
El arribo y masificación de la Inteligencia Artificial aplicada a los negocios ha comenzado a mostrar espacios de oportunidad para crear nuevas y mejores condiciones de trabajo, lejos de aquellos mitos sobre el impacto negativo de la automatización. ¿Qué es lo que viene?
Existe un debate respecto a lo que se puede y lo que no se puede automatizar y cómo muchas de las tareas que ejecutamos como trabajadores, podrían ser irremplazables bajo este postulado. En este sentido, las personas tenemos esa componente que no es programable. De hecho existe una paradoja de Michael Polanyi, erudito húngaro-británico, la que declara que “Sabemos más de lo que podemos decir”, refiriéndose a la imposibilidad de explicarle a un robot la sensación del primer amor o lo difícil que sería programar las instrucciones para montar en bicicleta. Por esta razón, aunque la IA cada vez está más arraigada en nuestra vida cotidiana, las personas seguimos siendo lo más valioso de una organización, pues somos las que impulsan la innovación, la colaboración y permiten a las empresas competir y crecer de manera sostenible.
Frente a este panorama del avance de la IA, una de las principales prioridades de negocio debería ser la actualización y mejora de las habilidades de los colaboradores (upskilling & reskilling), con el objetivo de crear una organización más equitativa y sostenible para el presente y el futuro. El aprendizaje de estas nuevas habilidades debe aplicarse con un enfoque individualizado para cada persona y aquí es donde la tecnología de IA puede tener un impacto masivo para las personas con diferentes habilidades de aprendizaje. Por ejemplo, para las personas con problemas de audición, la IA permitiría, por medio de la tecnología de reconocimiento automático de voz, convertir las palabras habladas en subtítulos durante las presentaciones, para que puedan seguirlas y entenderlas.
Experiencias de aprendizaje individualizado como esta, generan un gran impacto en colaboradores y organizaciones, el cual es medible en términos de diversidad, equidad e inclusión (DEI), creando un lugar de trabajo donde las personas se sientan consideradas y tengan un sólido sentido de pertenencia. De esta manera, las organizaciones pueden satisfacer mejor las necesidades diversas de su fuerza de trabajo asegurando que todos tengan el mismo acceso a las mismas oportunidades y crear vías de empleo para personas que anteriormente pueden haber sido excluidas o subrepresentadas.
Por otro lado, con la ayuda de la IA, las organizaciones serían capaces de descubrir fortalezas ocultas dentro de su fuerza de trabajo, también llamadas “habilidades inferidas”, cubriendo así necesidades del negocio y propiciando una experiencia de trabajo más significativa para los empleados, que tenga en cuenta sus habilidades, intereses, pasiones, preferencias y estilos de trabajo únicos.
Actualmente, la revolución de la IA está abriendo nuevas puertas para las organizaciones y los empleados de casi todas las industrias. Se estima que el 43% de las tareas estarán automatizadas para 2027, y los empleados tendrán más tiempo que nunca para dedicar al aprendizaje, el desarrollo y el trabajo que más les importa.
Cuando las personas tienen una gran experiencia como empleados, cuando sus necesidades están cubiertas y pueden aprender y crecer dentro de una organización, desarrollan el sentido de pertenencia, lo que incrementa el compromiso y aporta diversas perspectivas. Por lo tanto, una fuerza de trabajo diversa, comprometida y empoderada impulsa una organización innovadora que puede resolver los desafíos con más facilidad, mantenerse actualizada con los cambios y dar mejores resultados comerciales.


