Responsabilidad social del mentoring

Enrique Villarroel. Mentor Certificado 3IE

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Por Enrique Villarroel. Mentor Certificado 3IE

Desde que estoy en la Red de Mentores 3IE de la Universidad Santa María, tengo una frase que la leo antes de comenzar cada sesión de mentoría: «hacer mentoring es tener el sueño de los emprendedores en tus manos». Y en esta columna quiero explicar lo que eso significa y la responsabilidad que conlleva.

Soy muy crítico de muchos procesos de mentoría que me ha tocado ver a lo largo de mi carrera en distintas entidades públicas y privadas. Ser mentor es una tremenda responsabilidad, porque en tus manos está el sueño y futuro de un emprendedor que ha puesto todo lo que tiene por un proyecto de negocios. Los consejos y recomendaciones que aportas deben ser entregados sobre la base de la experiencia y conocimiento de las mejores prácticas del mercado. Me cuesta entender a veces que se entreguen guías muy informales o muy de libro. La mentoría es traspasar experiencia. La mentoría es una guía empírica. Sería ideal que todos los mentores hubieran sido también emprendedores y ojalá con varios fracasos sobre el hombro. Personalmente, he emprendido 3 veces, pero también he liderado negocios claves con historias felices y otras no tanto.

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La mentoría es un acto altruista, es un regalo que el emprendedor recibe para transitar un camino difícil con herramientas y experiencias que harán que supere cada dificultad. La mentoría no evita los problemas, pero te ayuda a superarlos. La mentoría no es una consultoría. Nunca se debe generar un negocio para el mentor, aunque he visto casos así.

La mentoría hace que el emprendedor experimente y cambie su modelo de negocios hasta encontrar el que haga sentido y logre el Product Market Fit. Ese el objetivo clave cuando estás comenzando a emprender.

Todas las mentorías que realizo buscan que el emprendedor logre 3 objetivos: el primero apunta a validar su modelo de negocios en relación a la deseabilidad, factibilidad y viabilidad de su propuesta de valor; el segundo es enfocar su negocio en un segmento específico de clientes, porque no existe la bala de plata que sirve para todo tipo de mercado; y en tercer lugar, que mejore la comunicación y venta de su oferta para llegar con el mensaje adecuado a sus potenciales clientes.

Sin embargo, mientras se persiguen estos u otros objetivos, las posibilidades de cambio o mejoras son altas y en ese proceso de adaptación (pivoteo en el lenguaje emprendedor) las decisiones que se tomen deben ser evaluadas con criterios financieros y sociales. En este punto, el rol y responsabilidad del mentor es crítico, porque te conviertes en la brújula del emprendedor. Lo que recomiende, lo que proponga o lo que diga el mentor es tomado como si fueses el Oráculo de los Negocios, haciendo que el rumbo del viaje del emprendedor tome la dirección que se acuerde. Lo anterior, por lo tanto, toma un riesgo importante, sobre todo si no está el conocimiento o la experiencia que refuerce los cambios. Y las consecuencias pueden ser determinantes sobre el futuro del negocio.

La mejor forma de asumir este desafío es entender que siempre tenemos que estar en modo Lab (laboratorio de experimentos), seas una startup o una empresa consolidada. Para mantener la competitividad de nuestro negocio, tenemos que estar validando constantemente nuestro Modelo de Negocios y Propuesta de Valor, pero de manera efectiva y con evidencias reales, tal como se haría en un laboratorio que hace experimentos. Para obtener esas evidencias, Steve Blank (profesor y referente clave del ecosistema emprendedor) dice que tenemos que salir del edificio, salir a la calle, donde están los clientes, hablar con ellos, entrevistarlos, preguntarles, finalmente escucharlos.

Contactar a los potenciales clientes es lo único que sirve para validar el negocio y es lo que menos hacen los emprendedores en las etapas iniciales (y también algunas empresas ya establecidas).

Conectarse con el mercado es tener responsabilidad y pasión por el cliente. Y, sobre todo, tener claro y vigente el propósito que los llevó a emprender.

Quien quiera ser mentor tiene que prepararse, certificarse y cumplir una labor de gran responsabilidad. Pero lo más importante es que el mentor debe sentir una real pasión por ayudar. Solo así se puede transmitir toda tu experiencia a quienes la necesitan.

Invito a todos los que tenemos una historia a compartirla y apoyar el desarrollo del emprendimiento en Chile. En la Red de Mentores 3IE tenemos un sello que nos hace especiales y comprometidos con todos los sueños que tantas personas buscan a través de sus negocios. Los emprendedores son los protagonistas del futuro y considero que tenemos la obligación social de entregar todo lo que la vida nos ha dado como profesionales y personas a quienes están comenzando el fascinante viaje de emprender.

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