La iniciativa,además de transformar el CO2, puede ser aplicado para aprovechar otros compuestos orgánicos residuales, tales como los agroindustriales o moléculas más sencillas, entre las que se encuentran los ácidos orgánicos y el glicerol.
Con el fin de buscar soluciones que permitan mitigar y capturar el CO2 para hacer frente al cambio climático, un grupo de académicos de la Escuela de Ingeniería Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV); Germán Aroca, Raúl Conejeros, Carminna Ottone y Ernesto González, junto con un grupo de profesores de la Universidad de Los Andes e investigadores de España, Italia y Hong Kong, forman parte de un equipo quienes se adjudicaron a un proyecto denominado «Anillo de Investigación» que permitiría transformarlo en compuestos con mayor valor agregado a través de sistemas bio-electroquímicos.
El proyecto, además de transformar el CO2, puede ser aplicado para aprovechar otros compuestos orgánicos residuales, tales como los agroindustriales o moléculas más sencillas, entre las que se encuentran los ácidos orgánicos y el glicerol.
“El uso de glicerol es interesante, ya que puede conseguirse a bajo costo como subproducto de la generación de biodiesel”, comenta el investigador Ernesto González, quien agrega que el nuevo proyecto se centra en el aprovechamiento de CO2 dada su relevancia como gas de efecto invernadero y por alinearse con el propósito de reducir sus emisiones acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas.
La tecnología bio-electroquímica trabaja con sistemas donde los bioprocesos convencionales se mezclan con la electroquímica. Esto implica que los microorganismos o enzimas utilizados pueden intercambiar electrones con electrodos, lo que se traduce en la posibilidad de generar directamente electricidad y utilizarla para mejorar el desempeño de los bioprocesos que actualmente se llevan a cabo, o crear nuevos procesos para producir bienes y servicios.
“Estas primeras aproximaciones permitieron ampliar el espectro de aplicaciones hacia otros campos, como, por ejemplo, la generación de hidrógeno en celdas de electrólisis microbiana, celdas de electro síntesis microbiana para fijación de CO2, celdas de desalación de agua, procesos de electro fermentación y aplicaciones en biorremediación de entornos contaminados”, señala Ernesto González.
“Se espera que los resultados que se generen a partir de este proyecto permitan acelerar el desarrollo de una industria en nuestro país basada en la valorización de residuos sólidos, líquidos y gaseosos, avanzando así hacia una economía sostenible y de carbono neutralidad”, concluyó el académico PUCV.


